El regreso a la bici

Hola, hoy les platicaré de mi regreso a la bici. A finales de 2009 con al menos 10 kilos más y dos tallas  encima, llegó el momento de poner fin a ese estado de hibernación deportiva.

El regreso a la bici

Tuve la oportunidad de hacerme de una buena bici la que sin saberlo en ese momento se convertiría en mi más preciada adquisición, desquité cada peso pagado y de la que tengo muchos de los mejores recuerdos de mi vida así como el haber conocido a la que después se convertiría en mi mejor amiga. 2010 fue un año complicado, un año de cambios, un año en el que me fui a vivir a Cuernavaca y ahí fue donde todo empezó… de nuevo.

Un par de meses antes empezaba con subidas al Ajusco y rodadas por la ciudad que fueron suficientes para quitarme unos kilos y recuperar un poco la condición física perdida. A principios de 2010 con la bici en el coche, ropa y algunas cosas más me fui a Cuernavaca, ya había investigado de una carrera que organizaba la Comisión de Ciclismo de Morelos así que  la “mudanza” la hice un viernes antes.

El regreso a la bici

Dos días después estaba compitiendo alrededor del lago de Tequesquitengo, 8 vueltas, un recorrido nada fácil en donde acabé en el primer grupo, nada mal para mi primera carrera, me sentí muy bien y sobre todo me divertí mucho y eso no significa que no sufrí, sufrí muchísimo.

Unas semanas después, la tía de un amigo que vive en Cuernavaca y que sabía hacía ciclismo le dijo que su grupo de triatlón (Aspid) haría una subida a Paso de Cortés y que podía ir de invitado. No lo pensé dos veces y un par de semanas después estaba en la camioneta rumbo a Amecameca, tres horas de camino sentado al lado de Andrea con la que habré hablado cuando mucho cinco minutos.

Ese viaje y rodada fue la que en realidad cambió todo, una subida de 27 kilómetros donde nadie me conocía, donde todos pensaron que el “nuevo” se quedaría rezagado ya que había triatletas que competían en la categoría sub 23 (es la categoría elite para menores de 23 años) y otros que ganaban sus categorías.

Pero nadie sabía que mi especialidad son las subidas, nadie sabía que años atrás había sido 3er lugar Nacional de MTB categoría 20-30 años y todos nos llevamos una sorpresa, ese día me gané el respeto de algunos y la molestia de otros llegando en segundo lugar (el que ganó era otro no triatleta invitado como yo).

A partir de ese día, miércoles, viernes y domingos eran días reservados para salir con Aspid a sus entrenamientos de ciclismo y donde fui conociendo gente y  rutas hasta que un día de regreso de una salida Andrea tiene un problema con su bici y nadie se para a ayudar lo que me sorprendió muchísimo, nunca puedes dejar a nadie atrás, nunca sabes si tiene todo lo necesario para poder seguir.

El regreso a la bici

Ese día decidí dejar al grupo y regresar a ver si todo estaba bien, ese día fue el segundo en el que tuve algún intercambio de palabras con Andrea, ella era la única mujer del equipo que aguantaba el paso de los hombres, pero ella era diferente, Andrea el primer año que hizo triatlón ganó el campeonato, sabía sufrir, venía de competir en pentatlón representando a México en Juegos Panamericanos (que por cierto conoció en el Comité a Ismael, el recién ganador del bronce en los Juegos Olímpicos de Río).

Poco a poco, trabajando en equipo, regresamos al grupo (que nos había dejado) y poco a poco empezó una gran amistad. Unos meses después dejamos las salidas con Aspid para salir a rodar por nuestra cuenta, empezamos a salir todos los días, a conocer rutas y a hacer muchas tonterías, en algunos entrenamientos nos agarró la noche en la autopista, rodábamos por donde no pasaba un alma en épocas donde la seguridad en Cuernavaca dejaba mucho de qué hablar.

Rodábamos un promedio de 1,000 kilómetros al mes y con el tiempo los entrenamientos se convirtieron en paseos y sólo cuando salíamos con el equipo eran unas verdaderas batallas donde había que ganar. Y así pasó el tiempo hasta que como todo en la vida tiene que terminar, Andrea se fue a estudiar un doble doctorado a la Universidad de Indiana (que por cierto acaba de terminar hace quince días y se queda a hacer un post doctorado).

El regreso a la bici

Poco tiempo después regresé a vivir a la Ciudad de México donde seguí con la bici unos años más, haciendo carreras, paseos cicloturistas, cronoescaladas al Ajusco en donde en una de ellas conocí a Edmundo que me invitó a ser parte de su equipo de ciclismo. Con Edmundo hice un excelente compañero de equipo, competimos de pareja dos años en EnRuta2 quedando el primer año en 3er lugar para regresar el siguiente año y quedar 2do, en la Clásica de Reyes, una cronoescalada que va del Centro de Coyoacán a la parte más alta del Ajusco quedé 3ro y en la tercer etapa del Circuito de la Ciudad de México Telmex también 3ro.

Un domingo, como muchos otros, decidí subir el Pico del Águila, pero ese domingo sería diferente, ese día me encontraría en la cima a Fer Álvarez, Christian Scherf  y Mike, ese domingo el destino lo tenía todo planeado porque fue el último fin de semana que me subiría a la bici…

No te pierdas más detalles en el siguiente post.

Hasta la próxima.

Gerardo Carrillo en The Cucu Room

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Instructor de Pilates, X-Biking y TRX, corredor de montaña y amante de la naturaleza, apasionado del deporte y de la vida saludable. Disfruto al máximo de la vida, me gusta intentar cosas nuevas y me arriesgo día a día.
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