6 manías al volante que todos los chilangos odiamos

6 manías al volante que todos los chilangos tenemos y odiamos con todas nuestras fuerzas.

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Los chilangos vivimos en una de las ciudades más grandes y pobladas del mundo, la movilización de millones de personas dentro de ella la hace caótica por naturaleza, más aún cuando el servicio de transporte público y las vías son insuficientes, y si a eso le sumamos las obras urbanas, la incompetencia de las autoridades y nuestra completa falta de educación vial, la Ciudad de México, cada mañana, tarde y noche es un completo caos.

Y en buena medida, el caos vial al que estamos sometidos día a día los chilangos, tiene que ver con manías al volante que todos odiamos pero que todos, por lo menos una vez, hemos aplicado encontrando cualquier justificación, por que cuando los demás lo hacen está mal, pero cuando lo hacemos nosotros, siempre hay un buen motivo.

  1. El uno y uno: cuando llegas a un cruce sin semáforos, a una salida o unión de carriles, la forma más fácil de pasar es uno y uno, es decir, pasa un coche de la izquierda y luego otro de la derecha y así sucesivamente ¿no es tan complicado verdad? Si respetáramos esta sencilla norma de vialidad nos ahorraríamos tantas cosas, pero no, aventar el coche nos resulta mejor.
  2. El siga es para avanzar: El siga significa que es tu turno de avanzar, pero si no hay espacio para tu coche al otro lado del cruce ¿para qué avanzas? Esta es la típica manía de los conductores chilangos que tiene la virtud de colapsar por completo el transito. ¿Cuál es la necesidad de avanzar -aún cuando estés en siga- si ves que no vas a poder cruzar y vas a quedarte atravesado estorbando? Nunca lo he entendido, pero este pensamiento de “si yo no paso, nadie pasa” es tan, pero tan, medieval.
  3. Las direccionales, un lindo adorno: aunque pareciera que para el 99.9% de los chilangos las direccionales no existen, es bueno recordarles que no están de adorno y que de hecho tienen una función muy útil: señalar hacia que lado vas a dirigirte. Cuántos accidentes y pleitos podrían evitarse si aprendiéramos a utilizarlas.
  4. Las vueltas extremas de Waze: Para quienes Waze se ha convertido en su guía, sabrán perfecto de lo que les hablo, vas en una vía de 5 carriles, tu estás en el extremo derecho muy campante cuando Waze anuncia que tienes que dar vuelta a la izquierda en 90 metros y literalmente das el volantazo y avientas el coche esperando que nadie se atraviese en tu camino como si tu vida dependiera de seguir la ruta de Waze a la perfección.
  5. El mal uso de las intermitentes: no usamos las direccionales, ah pero las intermitentes nos encantan, creemos que por activarlas ya tenemos derecho a pararnos en donde se nos de la gana, quedarnos en doble fila, obstruir carriles y hasta detener el tránsito de una calle completa para bajarnos a comprar algo “rapidito” por que nos dio “flojerita” buscar en donde dejar el coche. Sí, así somos y poco o nada nos importan los demás.
  6. El síndrome de ruletero: que bonito es llegar a una vía rápida de esta ciudad y poder ir a la velocidad indicada, todo es felicidad hasta que te topas con el taxista que quiere cobrar más y va a dos por hora o el típico estorboso que no sabe que existe el acelerador, pero eso sí, quiere ir en el carril de alta velocidad.

Quitémonos estas manías tan molestas que solo sirven para desquiciar más el ya caótico tránsito de nuestra ciudad.

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Marimar Durán
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Cafeinómana, bibliófila y enoclofófica. Amante de la comida, novia feliz y madre orgullosa de 3 perri-hijos. Escribo por diversión 😉
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