Lorena García

Autor: Lorena García

La vida me llevó a ser comunicóloga, pero soy tenista por elección y pasión. Amo las películas y series, y en mis favoritas encuentro algo que me define. Me encanta usar prendas y accesorios que reflejan mi personalidad y combinarlas con aquellas que la desafían. Viajar es mi máximo, cocinar mi reto, la música mi terapia, mi familia mi apoyo, mis amigos mi alegría y ser feliz mi objetivo en la vida.

Una boda por planear: NOS CASAMOS!

Después de mas de un año de planeación, ¡nos casamos!

Y VIVIERON FELICES PARA SIEMPRE!

Esa famosa e iconica frase ha sido el final de muchos cuentos de hadas y el inicio de muchas historias felices, y espero que la nuestra no sea la excepción.

Si han seguido este blog, sabrán que hace más de un año, después de una hermosa propuesta, empecé a planear la boda de mis sueños.

Después de tanto estrés, frustración, enojos, mucho tiempo, sudor, esfuerzo y dinero, llegó el día que mi ahora esposo y yo tanto esperábamos, y déjenme decirles que fue todo lo que esperaba y mucho más.

Nuestra boda empezó el viernes 19 de mayo cuando con la familia que había viajado de varias partes de mundo tomamos carretera al hotel y jardín donde sería la boda.

Después de una rica comida, un chapuzón y un merecido masaje, nos preparamos para un coctel para recibir a una parte muy importante de nuestros invitados.

El coctel fue todo un éxito, hasta que el clima hizo de las suyas. Bien dicen que la lluvia en una boda es señal de suerte y un matrimonio feliz, por lo que después de la tormenta que cayó espero que nuestro matrimonio sea feliz y duradero.

Entre rayos, truenos, granizo y demasiada lluvia, nos fuimos cada uno por separado a nuestros respectivos cuartos a pasar lo que sería nuestra última noche de solteros.

A pesar de lo que mucha gente me dijo y yo pensé, esa noche, dormí como bebé.

Llegó el día y este empezó muy temprano, o por lo menos para mí. La maquillista llegó a las 7:30 y desde esa hora no paramos. Mi cuarto se convirtió en un salón de belleza, un vestidor, una pasarela de damas y gente.

Cuando menos me di cuenta eran las 12 del día, y eso solo significaba que faltaba nada para que todo empezará. Llegaron las wedding planners, la fotografa, el videografo, la familia, las damas, los damos y el show comenzó.

Los invitados llegaron, nunca sabré si todo lo que planee para su recepción se llevó acabo; sin embargo, todos me dicen que desde que llegaron todo estuvo muy bien.

El cortejo se formó, él, los padrinos, las damas, los damos, los pajes, mi papá y yo. La música empezó y ahora si esto era real.

Mientras caminaba hacia el altar, veía la cara de todas aquellas personas que estaban ahí para celebrar nuestro amor, levanté la mirada y lo vi; nunca olvidaré la cara de Jacobo cuando me vio.

¿Alguna vez han visto la película de 27 bodas?, en esta película mencionan que la mejor parte de una boda es la cara de novio al ver llegar a su novia y próxima esposa, una cara de asombro, alegría y mucho amor.

Las lágrimas no faltaron, además de nosotros, muchos de nuestros invitados no pudieron contener esa lagrimita traicionera.

Las lecturas, el lazo, la biblia, las arras y los anillos, la promesa y un yo acepto que se quedará en nuestras memorias para siempre.

Entre aplausos, pétalos y burbujas, Jacobo y yo dimos nuestros primeros pasos como marido y mujer… el estrés y nervios se habían esfumado, era hora de festejar.

Después de la ceremonia, nuestros invitados se fueron a disfrutar de un refrescante coctel, mientras a él y a mí nos tomaban las fotos que por siempre plasmarán el mejor día de mi vida.

Una hora de fotos pasó de volada, era hora de hacer nuestra entrada triunfal. La música empezó a sonar mientras nosotros atravesábamos uno de los jardines más bonitos de Jiutepec, Morelos.

No todo es perfecto en esta vida, y a pesar de tanta logística, meses de planeación; debido a la tormenta del día anterior tuvimos problemas con la luz, el audio y la música. Ya se imaginarán mi estrés, mi frustración y mi enojo.

Por suerte todo se solucionó, poca gente se dio cuenta de lo que había pasado y la fiesta comenzó.

Más de un año de planeación, miles de mails, cientos de detalles, se resumieron en 13 horas de continua fiesta y celebración. Jaco y yo bailamos toda la noche hasta que nos corrieron.

Nuestro baile, nuestros padres, el ramo, la liga y el mariachi. Mi vestido y su traje lucieron hasta que se rompieron.

Hace poco leí un post que decía “Reemplazaron su fiesta de boda por un viaje a 21 destinos mundiales”; cada quien hace lo que quiere para festejar su amor; sin embargo yo les puedo decir que yo no cambiaría ese día, esa emoción, ese cariño que se sentía, esa diversión por nada.

Yo sé que hoy en día casarse es muy costoso y muchos creerán que innecesario; pero tanto Jaco como yo estamos convencidos de que tenemos toda una vida para viajar y no nos arrepentimos de haber compartido ese gran día con toda la gente que nos quiere, con aquellas personas que nos han visto crecer como personas y como pareja, con aquellas personas que creen en nuestro amor y nos han y dan su apoyo y amor incondicionalmente.

Mi boda no fue perfecta, pero lo fue para nosotros. Muchas gracias a todas aquellas personas que hicieron el esfuerzo de asistir, a aquellas personas que fueron parte, que nos ayudaron y que se divirtieron con nosotros.

Una vez más, muchas gracias por leernos. Si tienes algún comentario al respecto, no dudes en contactarnos; si tienes preguntas escribe en los comentarios.
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Una boda por planear: A un mes del gran día

En treinta días daré el paso más importante de mi vida y la verdadera cuenta regresiva ha comenzado.

Hoy es 20 de abril del 2017, lo que significa que en treinta días daré el paso más importante de mi vida y uniré mi vida con la de alguien más para formar una vida juntos.

Desde hace un año exactamente, desde la primera nota, les he narrado mis experiencias, los aciertos, los errores, las alegrías, y los enojos al planear el día más emocionante y uno de los más esperados de mi vida.

Mientras más se acerca el gran día, los días se hacen más cortos, los fines de semana se hacen menos, aún hay cosas pendientes y los nervios empiezan a aparecer es difícil no pensar que lo que hace unos meses me parecía muy lejano, hoy está a la vuelta de la esquina y la verdadera cuenta regresiva ha comenzado.

No me lo tomen a mal, tanto él como yo estamos muy emocionados; sin embargo, es difícil no pensar que estos son nuestros últimos días como solteros. Yo hija de familia; mi cuarto, mi tele, mis programas, mis tiempos ;él hombre soltero viviendo solo, sus horarios, sus amigos, sus raros hábitos alimenticios y del sueño; cada uno acostumbrados a vivir bajo reglas propias, a nuestros tiempos y gustos,  a un mes de dejar todo lo que conocemos atrás para crear una sola vida juntos y crear nuestros propios hábitos como pareja y nueva familia.

A 30 días del gran día, el banquete y salón ya están listos para que llegue el día para montar 24 mesas y 250 sillas, el DJ está listo para recibir la lista de canciones que por siempre nos harán recordar tan inolvidables momentos, las wedding planners se están preparando para el caos del antes, durante y después; mi vestido está listo para su primera prueba, su traje está siendo modificado, los recuerditos y detalles casi completos, las damas haciendo dietas, los “damos” planeando su despedida, mis amigas dándome sorpresa, los invitados reservando hospedaje a última hora, su familia emocionada, la mía ansiosa, yo acomodando mesas y lugares, él haciendo espacio en el closet para mí.

A 1 mes, 30 días, 4 fines de semana y a pesar de todo lo bueno, lo malo, lo divertido y lo frustrante; creo que por fin estamos listos para dar ese gran paso, listos para llorar, bailar, tomar, y brincar; listos para celebrar con las personas que más nos quieren; listos para empezar una vida juntos.

Gracias a todos los que me han acompañado a lo largo de estas entradas, a los que han leído mis experiencias, a los que se han estresado y emocionado conmigo.

Este no será el último post de la serie, al final de cuentas, aún tenemos 30 días.

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13 Reasons Why, ¿en manos de quién dejas tu vida?

Es increíble como 13 individuos, 13 situaciones, 13 malas decisiones, 13 malentendidos y 13 dolores pueden hacer tanto por el destino de una sola persona. ¿cuantas han cambiado el tuyo?

Para este punto probablemente ya habrás escuchado de la nueva serie original de Netflix. En los últimos meses esta plataforma se ha convertido en una gran productora de contenido.

No estoy segura de cuando salió esta nueva serie; sin embargo, poco tiempo pasó para que se volviera un éxito o por lo menos un tema muy sonado.

“13 reasons why” cuenta la historia de Hannah Baker, una estudiante de preparatoria que a través de 13 audio cassetes narra el porqué de su suicidio. Está serie en sus 13 capítulos toca temas bastante interesantes como lo son el bullying escolar, el cyberbullying que gracias a las redes sociales se ha incrementado mucho, las relaciones amorosas entre adolescentes, la buena y mala convivencia familiar, sexo, drogas, violaciones, sexualidad, alcohol y más.

A pesar de los fuertes temas que trata, lo que más me puso a pensar está serie es en el tema de como 13 individuos, 13 situaciones, 13 malas decisiones, 13 malentendidos y 13 dolores pueden hacer tanto por el destino de una sola persona.

¿Alguna vez se han puesto a pensar en las personas que han cambiado su vida para bien o para mal? ¿Cuantos cassetes grabarías? ¿Serían todos malos?

Debo confesarles que está serie me atrapó tanto que fue fácil acabarla en tan solo 2 días. Cuando los créditos del último capítulo aparecían en la pantalla, no podía dejar de pensar en las personas que han marcado mi vida, en los sufrimientos que me hicieron crecer como persona y de lo mucho que enfrente.

He estado haciendo un recuento de esas personas, de esos hipotéticos “cassetes” y les puedo decir que son más de 13.

Es muy curioso pensar como una persona con una simple acción puede cambiar el transcurso de la historia de vida de alguien, como con un comentario puede hacer que todo nuestro entorno cambie, esos cassetes serian un reflejo de estos cambios.

Mis hipotéticos cassets aunque han causado mucho dolor, han provocado muchas lágrimas y pensamientos negativos; sin ninguno de esos dolores del corazón, sin esos insultos, sin esas desilusiones, sin esos malentendidos, amistades rotas, hoy yo no sería la persona que soy ahora y estoy segura que ustedes tampoco.

Está serie tiene algo que te permite reflexionar y pensar en esas personas, en esos momentos que probablemente formaron lo que tu vida es ahora, en cómo un comentario, un chiste o una acción por más pequeña que sea puede ser el detonador de mucho. Nunca sabemos lo que está pasando en la vida de los que te rodean.*

Si no has visto la serie te la recomiendo mucho. Sin duda te hará pensar en muchas cosas.

*Nadie puede hacerte dudar de tu existencia, nadie debería quitarte las ganas de vivir, no le des importancia a quien no lo vale. Ninguna humillación, ningún comentario, ningún insulto, ningún chisme es más grande e importante que tu vida.

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La primera vez que rompí un corazón, me rompieron el mío

El corazón es frágil, que las relaciones no son un juego y un corazón roto puede romper a una persona.

La primera vez que rompí un corazón, me rompieron el mío

Cuando somos jóvenes nos creemos invencible, nos creemos capaces de todo, creemos que la vida es sencilla, que al amor es un juego y que las relaciones van y vienen.

Sin embargo, ¿qué pasa cuando siendo tan joven y tan invencible rompes un corazón o peor tantito, rompen el tuyo?

Cuando tenía un poco más de 15 años conocí al que en ese entonces creía que era el amor de mi vida, ¡vaya ilusa!, conocí a un niño que a pesar de ser más chico que yo; cumplía con todo lo que quería en un chico en ese momento.

Los primeros meses todo fue color de rosa, nunca había imaginado tanto amor, tanta felicidad; en ese momento él era mi vida, mi razón para ir a la escuela, mis planes, mi todo.

A pesar de que realmente nos llevábamos muy bien, como buena adolescente todo empezó a parecer poco para mí. Lo que meses atrás me hacia sonreír ahora me molestaba, los momentos junto a él cada vez eran menos divertidos, lo que me decía ya no me enamoraba y lo que me gustaba ahora hasta me desagradaba.

Así como fue fácil sentir tanto por él, así fue de fácil dejar de sentirlo. Yo era joven, tenía la vida por delante, quería conocer más gente, quería seguir divirtiéndome y en mi cabeza, él me estaba limitando a hacer todo eso. Repito, que ilusa y tonta era.

Recuerdo que cuando “dejé de sentir” algo por él; responsable y maduramente decidí terminar con la relación antes de lastimarlo y buscar a alguien más. A pesar de que él no quería, en ese momento lo tomó bastante bien y decidimos seguir siendo “amigos”.

Poco tiempo después empecé otra relación con un amigo de ambos, la cual no me llenaba y constantemente terminaba comparándola con la anterior que acababa de terminar.

Este primer chico, no tomó nada bien mi nueva relación y todo el amor que sentía por mí poco a poco se convirtió en enojo, rencor y me atrevo a decir que hasta un poco de odio.

A los pocos meses de andar con este segundo chico, me di cuenta de que me había precipitado en tomar una mala decisión. Como era de esperarse, esta relación terminó por que los sentimientos hacia mi primer amor no habían desaparecido.

La primera vez que rompí un corazón, me rompieron el mío

Creí que sería fácil recuperarlo; no lo fue. Al contrario, él se encargó de hacerme la vida imposible, de hacerme sentir la peor persona del mundo y de recordarme que había dejado ir algo muy bueno.

En la secundaria todo suele ser más grande de lo que creemos y mi último año debo de confesar que fue un pequeño infierno puesto que alguien al yo le había roto el corazón ahora me lo estaba rompiendo a mí.

Después de miles de intentos fallidos por recuperar esa buena relación, entendí que él ya no quería saber nada de mí, lo lastimé y lo rompí. Ese buen chico que me amaba tanto terminó odiándome y por una buena razón.

El tiempo paso, los años pasaron, nos volvimos a ver y todo seguía igual o peor, lo que él veía en mi era pura decepción, y me lo hizo saber de más de una forma.

Han pasado más de 10 años de esto y de alguna forma aun me duele, aun me cuesta entender lo que pasaba por mi cabeza en ese momento, aun me cuesta entender como pude jugar con los sentimientos de alguien y como pude romper a alguien que era tan bueno conmigo.

Hace poco leí que en la vida solo tenemos tres amores verdaderos; yo estoy segura de que él, aquel niño bueno, tierno, atento, romántico fue mi primer amor y mi primer corazón roto.

Hoy a menos de un mes de casarme, estoy segura que sin esa primera decepción amorosa nunca hubiera aprendido a amar de esta forma, nunca hubiera aprendido que el corazón es frágil, que las relaciones no son un juego y que un corazón roto puede romper a una persona.

A él, a pesar de todo el daño que me causó, a pesar de todo el dolor que me hizo, a pesar de que aún lo recuerdo con tristeza, le agradezco por muchas cosas.

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