Cómo saber que ya están listos para vivir juntos

Cómo saber que ya están listos para vivir juntos

Este mes mi novio y yo cumplimos un año de empezar a vivir juntos. Creo que no soy tan mala porque el pobre hombre sigue vivo, aunque no dudo que me haya alucinado un par de veces, por lo menos unas 12, ya saben, cada 28 días cuando las hormonas se nos suben a la cabeza. Y a lo mejor podemos sumar algunas veces más, pero por mi salud mental creo que es mejor dejar de hacer cuentas…

Volviendo al tema que nos atañe, si me preguntan cómo fue que llegamos a tomar la decisión de vivir juntos, la verdad es que nunca nos lo planteamos tal cual, no hicimos planes de empezar a vivir juntos al cumplir 1 año y medio, ni nada por el estilo. Simplemente las cosas se dieron y las circunstancias nos encaminaron a tomar la decisión.

Después de un año y medio viviendo entre dos países y viajando constantemente, supimos que ya no queríamos seguir teniendo una relación a distancia, pero tampoco queríamos terminar. Así que, ni tardos ni perezosos, nos dispusimos a analizar que era mejor para los dos y concluimos que lo mejor para nuestro futuro era que el viniera a Mexico. Y bueno, el resto es historia.

Algunas personas nos echaron la mejor vibra, otras quedaron un poco escandalizadas por aquello de “vivir en pecado” -true story- y algunas otras nos cuestionaron si no creíamos que era muy pronto para hacer un cambio tan radical en nuestras vidas y en nuestra relación. Y se me hace que otros tantos pensaron que el capricho nos iba a durar unos meses… y bueno, hasta ahora no les hemos dado el gusto.

Cómo saber que ya están listos para vivir juntos

Honestamente no le dimos mucha importancia a la reacción de los demás, simplemente aceptamos que cada pareja y cada relación son diferentes y para nosotros era tiempo de dar ese paso. Así que, empezamos a vivir juntos, y aunque ya sabíamos lo que era convivir 24/7 durante algunas semanas, ha sido toda una aventura hacerlo de planta, sin visitas ni meses de descanso entre viaje y viaje.

No les puedo mentir, las cosas no son color de rosa todo el tiempo, a veces la convivencia se vuelve muy complicada, pero me he dado cuenta que es más que necesaria para poder conocer a una persona y para dejar que te conozcan; pero sobre todo, para saber si realmente pueden estar juntos.

Tener una relación de entrada por salida, de tardes de netflix, idas a comer y uno que otro viaje, no es lo mismo que tener una relación en la que a la diversión y al romanticismo hay que sumar cuentas por pagar, mucho que ordenar, limpiar, cocinar, ir al súper, cuidar a los perros, lidiar con los días de mal humor, las manías, los hábitos y un largo, larguísimo, etcétera.

No en vano todos conocemos historias de novios que duran años y a la hora de vivir juntos ¡pum! terminan odiándose. Y esta es la razón por la que muchas parejas no se animan a “dar el siguiente paso” y se toman con mucha cautela lo de vivir juntos y no está mal, cómo les decía, cada relación es diferente y deben tomarse su tiempo y dejar que las cosas fluyan.

El verdadero meollo de este asunto de vivir en pareja es cuando uno de los dos ya tiene la maleta en la cajuela lista para mudarse con su pareja, pero ¡oh sorpresa! la otra persona no está lista ni segura de dar ese paso. En mi caso, los dos estábamos cansados del ritmo de vida que teníamos y ninguno necesito presionar al otro, vivir juntos fue una decisión que se dio de forma muy natural y creo que por eso nos ha sido bastante fácil adaptarnos a pesar de las dificultades.

Así que, lo primero y más importante para saber si es momento de que vivan juntos, es averiguar si tu pareja y tú están en el mismo canal, que comparten planes futuros a corto, mediano y largo plazo. Y si, sé que para algunas parejas es incómodo hablar sobre el futuro, algunas no lo hacen por miedo a descubrir que su planes no congenian y otras tantas evitan el tema por creer que la otra persona puede sentirse presionada, pero es algo importantísimo para saber en donde están parados dentro de la relación.

Vivir en pareja es algo que los dos deben querer, porque si es uno el que quiere y el otro no; si uno se la pasa presionando hasta volver un infierno el tema y el otro termina cediendo por cansancio, por seguir la corriente o porque siente que de no hacerlo podría perder a su pareja, el chistecito de vivir juntos puede terminar siendo un infierno.

Las relaciones son un trabajo en equipo permanente en el que ambos tienen que poner de su parte y estar dispuestos a ceder. Y cuando empiezas a compartir espacio, tiempo y responsabilidades con tu pareja, la capacidad de trabajar en equipo y de ceder, se ponen a prueba máxima.

Otra forma de saber si están listos, es qué tanto han madurado como pareja y que tanto han aprendido a ceder en su relación. No se trata de que uno se ponga de tapete mientras el otro vive en su perpetuo estado de confort. Que uno anule todos sus planes por darle gusto al otro, no. En una relación sana las cosas son fifty-fifty. Tal vez tu pareja odie las bodas o los funerales, pero a pesar de eso te acompaña porque para ti es importante que esté contigo en esos momentos. Tal vez a ti te choca el fútbol, pero te sientas a verlo con él o ella porque sabes que es algo que le gusta mucho.

Tal vez los dos odien lavar los platos y limpiar el baño, entonces a los dos les tocará hacer algo que no les gusta. Pero tal vez tú odies un poco menos que él cocinar y él odie un poco menos que tú aspirar, entonces a los dos les tocará hacer algo que les choca menos que al otro. Así es vivir en pareja, es compartir con el otro, es ceder, es estar dispuesto a salir de nuestra zona de confort para trabajar en equipo con el otro y llegar a acuerdos con los que ambos se sientan cómodos y felices.

Están aquellos a los que les aterra la idea de asumir responsabilidades y cambiar su vida; también están los que se toman super a la ligera esto de vivir con su pareja y pues ni lo uno ni lo otro. Las cosas hay que verlas desde su justa dimensión. Ni es algo taaaan del otro mundo como para sentir terror, ni algo tan fácil como para no darle importancia.

Mi consejo es que se den el tiempo de hablar y analizar las cosas, las decisiones en una relación deben ser de dos.  Y si ya viven juntos y las cosas no están saliendo muy bien, es importante que hablen pero no en medio de su enojo. Haz una lista de las cosas que no te gustan y que quieres que cambien. Haz propuestas, organicen mejor las cosas, dividan el trabajo, hablen, escúchense.

Muchas gracias por leerme, espero les haya gustado el post y les sea de utilidad, o al menos, espero haberlos entretenido  un poco con mis tonteras 💜

Firma Marimar

Marimar Durán
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Cafeinómana, bibliófila y enoclofófica. Amante de la comida, novia feliz y madre orgullosa de 3 perri-hijos. Escribo por diversión 😉
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