Del ciclismo a la moto

Hola, en la publicación anterior les contaba como el Sky Marathon del Izta cambió por completo mi afición por el ciclismo a las carreras de montaña, pero no todo ha sido correr o ciclismo. Hoy les contaré de otra etapa en mi vida que en su momento fue muy importante también y no podemos dejarla atrás.

Del ciclismo a la moto

Llega un momento en la vida de todo deportista que sientes que ya fue suficiente, suficiente de la disciplina, de dedicar todos los fines de semana a entrenar, despertarte temprano, subir la bicicleta al coche, manejar 40 minutos para llegar a la montaña, bajar la bici, hacer tres o cuatro horas de recorrido sin importar las condiciones del clima, lluvia, sol, calor, frío, terminar muerto, subir la bici de nuevo y manejar otra hora para llegar a casa, lavar la bici y dejarla lista para la siguiente.

Ir a las competencias es otra historia, madrugar, manejar un par de horas ya que no todas las carreras eran en el DF, había que ir a Cuernavaca, Puebla, Valle de Bravo, Querétaro y no siempre se podía llegar con un día de anticipación, la mayoría de las veces llegaba el mismo día de la competencia. Cuando haces eso por años, llega un día en el que ya no quieres más, o al menos a mi me llegó ese día y fue cuando cambié a la bicicleta de ruta, me negaba a dejar el ejercicio.

Al menos me evitaba la parte del coche y el tráfico, generalmente salía rodando de casa. En un principio la bicicleta de ruta era totalmente recreativa, subidas al Ajusco, domingos de BiciGato (que es un recorrido ciclista dentro de la ciudad) y una que otra salida a carretera, pero eso lo vamos a dejar para la siguiente, porque llegó un momento en el que dejé también la bici de ruta.

¿Y qué fue lo que vino a sustituir todo ese tiempo dedicado al deporte? Desde muy chico las motos me llamaron mucho la atención pero eran tema prohibido en casa, tener una moto era solamente un sueño, sueño que se hizo realidad en 1999 que compré mi primer moto, la intensión de tenerla era para usarla como medio de transporte en la ciudad, cosa que no fue totalmente cierta, empecé a salir a carretera e inmediatamente me enganché y como todo lo que hago me apasioné y viajé en moto por gran parte del país.

La moto tiene también diferentes modalidades y a diferencia de la bici, en la moto empecé con la de carretera y terminé en la montaña haciendo recorridos en moto doble propósito por las sierras y montañas de México. Dos veces hice un recorrido de la Ciudad de México al puerto de Acapulco tratando de hacerlo en su mayoría por caminos de tierra, en el primer intento creo hicimos 25 horas y en el segundo 23, no recuerdo nunca haberme cansado y sentido tanto agotamiento físico general como en esas travesías pero al parecer disfrutaba de esos retos.

En 2004 gracias al patrocinio de una compañía dedicada a la organización de eventos como el Red Bull X-Fighters, hice mi primer competencia en moto, el Red Bull Coast to Coast que es un rally tipo Dakar. La salida fue en el Puerto de Veracruz con meta en Puerto Escondido. Cinco etapas de aproximadamente 350 kilómetros por día donde la hora de salida era por lo general a las 6 o 7 de la mañana y las llegadas, al menos para mí, no eran antes de las 5 de la tarde y así por cinco días, uno o dos días recuerdo haber llegado a la 1 de la mañana, mil cosas pueden suceder.

Simplemente agotador, nunca imaginé que existiera la posibilidad de quedarte dormido manejando moto, pero si es posible. El objetivo dentro del rally era llegar a la meta en Puerto Escondido sano y salvo, no era el piloto más rápido pero si de los más seguros así que en mi moto se instalaron tres cámaras para ir grabando el recorrido día a día y entregar esos videos a mi patrocinador, objetivo que se cumplió a la mitad ya que lo de las cámaras fue un desastre.

En ese entonces no había las cámaras de ahora, la facilidad con que se instalan y se graba con una GoPro ahora era otra cosa hace algunos años, recuerdo estar instalando cámaras la noche antes de la arrancada sin la posibilidad de hacer pruebas y evidentemente todo falló, los controles remotos fallaron y al final las cámaras no aguantaron las exigencias de la competencia pero llegué sano y salvo, con algunos raspones en la moto, pero llegué.

Y como las cosas no se podían quedar así, en 2005 regresé para sufrir aún más, fue un rally muy complicado en el que llegué a la meta gracias a mi amigo y hermano Germán López que me impulsó a hacerlo y por lo que le estaré agradecido por siempre, gracias amigo. De la moto y todas las aventuras en ella podríamos dedicar horas y horas pero por ahora lo dejaremos así.

Y como todo tiene un ciclo en la vida, mi tiempo en la moto terminó un par de años después, fue una época con cientos de recuerdos, una época en la que conocí lugares increíbles y a algunos de mis mejores amigos. Les comparto algunas fotos, espero les gusten y nos vemos pronto donde les contaré de mi regreso al ciclismo y el mejor momento físico que he logrado.

Hasta la próxima.

Gerardo Carrillo en The Cucu Room

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Instructor de Pilates, X-Biking y TRX, corredor de montaña y amante de la naturaleza, apasionado del deporte y de la vida saludable. Disfruto al máximo de la vida, me gusta intentar cosas nuevas y me arriesgo día a día.
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