Desodorante natural: ¿mito, moda o milagro?

¿Has escuchado hablar del desodorante natural? ¿Te han dicho que ponerte aceite de coco en las axilas funciona mejor que un desodorante común y corriente? ¿Te sudan y te huelen tan duro las axilas que levantar los brazos es el acto más arriesgado de tu día? Si es así, te recomiendo seguir leyendo.

Desodorante natural: ¿mito, moda o milagro?

Uno de los osos más horribles de mi secundaria fue cuando estaba en clase de música con mis compañeros. ¿Por qué? Por que el sudor de mis axilas estaba quemando cual azufre mi desodorante y el salón se llenó de un olor tan evidente que una de mis compañeras dijo: “Alguien huele demasiado a desodorante”.

Recuerdo que sólo asentí mientras lloraba internamente por mi desorden hormonal. Claro, pasaron los años y nunca me volvió a pasar. Sin embargo, desde siempre el sudor de mis axilas ha sido tan generoso que ni los desodorantes de hombre han podido evitar que al final del día quiera meter mis bras a un contenedor de desechos radioactivos. Honestamente ya me había resignado a mi realidad hasta que encontré esta maravilla:

Este pequeño frasquito es un desodorante en polvo hecho de aceite de coco orgánico, bicarbonato de sodio, piedra alumbre (destructor de bacterias), mezcla de aceites esenciales y extracto de toronja (es el conservador del producto). Uno tiene que aplicar muy poco en la axila y masajear la piel para que se reparta bien el producto. Eso sí, se siente como arena al contacto con los dedos, pero no duele cuando está en las axilas.

Yo lo conseguí en una tienda sobre Miguel Ángel de Quevedo esq. con Salvador Novo en Coyoacán. Si se animan a ir, pueden poner en su buscador Probell (Miguel Ángel de Quevedo 270) y encontrarán la tienda de productos orgánicos a unos cuántos pasos a la izquierda. Aún no aparece una dirección oficial, pero es muy fácil de encontrar. En esta tienda hay más productos de la marca Makua, que es la marca que dio origen a este maravilloso milagrito del Señor que cuesta $70.

He estado probando el desodorante en varias situaciones y en todas ha resultado victorioso. Aquí les pongo unos ejemplos de las diferentes pruebas a las que sometí a este desodorante:

Gym

Esta siempre es la prueba de fuego para cualquier desodorante. Sin miedo, fui al gym sin perfume ni nada para saber si el desodorante funcionaba o no. Yo me sentí muy cómoda porque las axilas no me ardieron y no sudé tanto como con otros desodorantes. Al salir, me encontré a mi amiga Julieta (@JulietaVideos) en la calle y como buena interventora le dio fe y legalidad al rendimiento del desodorante porque yo no olía mal a pesar de haber ido al gym. Al llegar a mi casa hice lo impensado y olí mi axila. El olor era dulce, no me penetró hasta el cerebro como usualmente lo hace y la cantidad de sudor era considerablemente menor.

Viaje en camión a San Miguel de Allende

El viaje dura alrededor de 6 horas contando escalas. De nueva cuenta, casi no sudé y no apestaba al bajar del autobús. #win!

Viaje en metro

Aquí sí sudé un poco más porque el ambiente del metro siempre me hace transpirar con sólo comprar el boleto. Sin embargo, mi ropa no apestaba al final del día y no estaba bañada en sudor como otras veces.

Día de trabajo

Trabajar también es una prueba de fuego. En mi caso, se requiere una gran concentración en periodos cortos de tiempo. La mayoría de las veces regresaba a mi casa lista para hervir mi ropa en cloro. Esta vez fue diferente. Sudé, estaba un poco húmeda la axila, pero la ropa no estaba impregnada de olores agresivos. ¡Gracias Zeus por no abandonarme!

Como pueden leer, este desodorante es un gran acierto en el reino de los productos orgánicos. Por el momento no me han contestado los de Makua para saber dónde más conseguirlo. Pero, si no se quieren lanzar al sur de la Ciudad, pregunten en sus tiendas orgánicas y veganas favoritas. Si pueden, mándenle mensajes a Makua por Facebook o Twitter para que sea más fácil conseguir este frasquito de bondades.

Marianela Ávila en The Cucu Room

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Tengo cara de bebé y mido 1.76. Me encanta leer libros en inglés y beber bubble tea. Amo hacer reir a la gente y jugar videojuegos. Puedo pasar horas escuchando música y viendo caricaturas. Quiero cambiar al mundo y tener una granja de perros cuando esté viejita.
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