Diario de un Viajero: Petra

Petra, un tesoro en el desierto jordano.

Petra

Los restos arqueológicos de la antigua ciudad nabatea de Petra, en el desierto de Jordania, compiten en espectacularidad y belleza con… No, no me viene a la mente ningún lugar similar. Les confieso que este era el motivo principal de mi viaje y el entusiasmo que tenía para entrar es indescriptible.

La grandeza de su arquitectura tallada en la piedra arenisca –que con vetas de colores rosados, morados, negros y amarillos hace aún más soberbia su belleza– impresiona de tal modo que no te preguntas por los edificios que constituyeron en su día la ciudad de los vivos, para siempre aniquilada por los terremotos.

En efecto, las fachadas dispersas por todo su perímetro corresponden en su mayoría a las tumbas de los riquísimos comerciantes, nobles y monarcas que compitieron por mostrar a sus paisanos su fortuna formidable. Pero Petra no era sólo una ciudad para los difuntos; los palacios, las casas, los negocios, los templos, los almacenes, los talleres y los espacios públicos daban cobijo a las actividades cotidianas de una ciudad próspera, bulliciosa y abierta al establecimiento de extranjeros, por más que su localización proporcione la imagen de una ciudad cerrada y recóndita, accesible tan sólo para algunos privilegiados que vivían o se refugiaban en ella.

Petra

La muralla de Petra era su posición geográfica en medio de un laberinto de cañones en rocas. Esa defensa natural resultaba tan poderosa que la mantuvo durante siglos oculta a la curiosidad de los extraños.

Cuento un poco sobre su historia:

Sobre la cronología del reino nabateo no se dispone de datos directos que permitan trazar una historia más o menos firme. Tenemos que conformarnos con la información arqueológica y las noticias aisladas que proporcionan las fuentes clásicas de griegos y romanos, y las historias de los guías. Dicen que a mediados del siglo II a.C. existía una familia real en Petra y Aretas I es considerado tradicionalmente el primer rey nabateo. El nombre de Aretas I aparece mencionado en la inscripción nabatea más antigua, de 168 a.C. A partir de ese momento, se consolidaron las estructuras del reino y se empezó a construir la necrópolis real. Los diferentes reyes competirían entre sí por lograr fachadas cada vez más bellas y espectaculares para sus tumbas talladas en las paredes rocosas.

Petra

La tipología de tumbas talladas en la roca tiene su origen en el extraordinario conjunto de Naq i-Rushtan, la necrópolis de los reyes aqueménidas cercana a Persépolis, en el actual Irán, donde se hicieron enterrar los grandes soberanos persas como Darío I o Jerjes. No se trata de una invención nabatea, aunque las características de la piedra arenisca de Petra le otorgan un aspecto singular y único.

Por otra parte, esta arquitectura presenta influencias orientales con decoración de escalinatas en la cima de los monumentos, obeliscos y motivos geométricos basados en modelos asirios, persas y egipcios; y también un gusto más barroco, de inspiración helenística y romana.

Los estudios ponen de manifiesto que la ciudad monumental corresponde básicamente a la época imperial romana, después de que Petra cayera bajo la órbita de Roma en el siglo I a.C., las fachadas de las tumbas reproducen las de los grandes templos, como si los difuntos compitieran con los dioses en la suntuosidad de sus moradas. Las inscripciones que permiten identificar a los personajes relacionados con estos edificios son muy escasas.Petra

En el interior de Petra se encontró una importante inscripción, se trata del epitafio de Sixto Florentino, gobernador de la provincia de Arabia en el año 127, que grabó su hijo en cumplimiento del testamento de su padre.

Los espectáculos, la vida política, los pleitos, el mercado, todo tenía su espacio en la ciudad donde recalaban caravanas de dromedarios cargados de exóticos productos llegados de los rincones más lejanos de Oriente. La ciudad hoy olvidada de los vivos, el escenario de la actividad diaria de sus habitantes, poseía varios espacios públicos entre los que destaca el magnífico teatro, tallado en la roca y cabían 7000 espectadores.

La principal arteria de Petra es una gran vía con columnas, que unía los principales espacios públicos de la ciudad, como los grandes templos.

Petra

Como dato curioso, aún falta por excavar casi el 80% de Petra.

Para llegar a esta ciudad hay que alojarse en la ciudad vecina de “Wadi Musa” (Desierto de Moisés), se dice que fue en Petra donde Moises pegó con su bastón la roca y surgieron los manantiales que alimentan a la ciudad. Petra, una de las 7 maravillas del mundo moderno, tiene un acceso complicado y hay que caminar un kilometro y medio a través de “siq” vereda entre el cañón que estaba lujosamente decorada y con estaciones para la oración -la obra de ingeniería para llevar el agua a la ciudad es increíble- y llegar al Tesoro -la tumba principal y mas grande de la ciudad- y luego en su interior puedes recorrer kilometros de belleza.

La subida al monasterio es imperdible, 900 escalones te llevan a una fachada similar al tesoro y para mí un poco más impresionante.

Ahora entiendo porque Petra es una de las 7 maravillas del mundo.

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