La primera vez que rompí un corazón, me rompieron el mío

El corazón es frágil, que las relaciones no son un juego y un corazón roto puede romper a una persona.

La primera vez que rompí un corazón, me rompieron el mío

Cuando somos jóvenes nos creemos invencible, nos creemos capaces de todo, creemos que la vida es sencilla, que al amor es un juego y que las relaciones van y vienen.

Sin embargo, ¿qué pasa cuando siendo tan joven y tan invencible rompes un corazón o peor tantito, rompen el tuyo?

Cuando tenía un poco más de 15 años conocí al que en ese entonces creía que era el amor de mi vida, ¡vaya ilusa!, conocí a un niño que a pesar de ser más chico que yo; cumplía con todo lo que quería en un chico en ese momento.

Los primeros meses todo fue color de rosa, nunca había imaginado tanto amor, tanta felicidad; en ese momento él era mi vida, mi razón para ir a la escuela, mis planes, mi todo.

A pesar de que realmente nos llevábamos muy bien, como buena adolescente todo empezó a parecer poco para mí. Lo que meses atrás me hacia sonreír ahora me molestaba, los momentos junto a él cada vez eran menos divertidos, lo que me decía ya no me enamoraba y lo que me gustaba ahora hasta me desagradaba.

Así como fue fácil sentir tanto por él, así fue de fácil dejar de sentirlo. Yo era joven, tenía la vida por delante, quería conocer más gente, quería seguir divirtiéndome y en mi cabeza, él me estaba limitando a hacer todo eso. Repito, que ilusa y tonta era.

Recuerdo que cuando “dejé de sentir” algo por él; responsable y maduramente decidí terminar con la relación antes de lastimarlo y buscar a alguien más. A pesar de que él no quería, en ese momento lo tomó bastante bien y decidimos seguir siendo “amigos”.

Poco tiempo después empecé otra relación con un amigo de ambos, la cual no me llenaba y constantemente terminaba comparándola con la anterior que acababa de terminar.

Este primer chico, no tomó nada bien mi nueva relación y todo el amor que sentía por mí poco a poco se convirtió en enojo, rencor y me atrevo a decir que hasta un poco de odio.

A los pocos meses de andar con este segundo chico, me di cuenta de que me había precipitado en tomar una mala decisión. Como era de esperarse, esta relación terminó por que los sentimientos hacia mi primer amor no habían desaparecido.

La primera vez que rompí un corazón, me rompieron el mío

Creí que sería fácil recuperarlo; no lo fue. Al contrario, él se encargó de hacerme la vida imposible, de hacerme sentir la peor persona del mundo y de recordarme que había dejado ir algo muy bueno.

En la secundaria todo suele ser más grande de lo que creemos y mi último año debo de confesar que fue un pequeño infierno puesto que alguien al yo le había roto el corazón ahora me lo estaba rompiendo a mí.

Después de miles de intentos fallidos por recuperar esa buena relación, entendí que él ya no quería saber nada de mí, lo lastimé y lo rompí. Ese buen chico que me amaba tanto terminó odiándome y por una buena razón.

El tiempo paso, los años pasaron, nos volvimos a ver y todo seguía igual o peor, lo que él veía en mi era pura decepción, y me lo hizo saber de más de una forma.

Han pasado más de 10 años de esto y de alguna forma aun me duele, aun me cuesta entender lo que pasaba por mi cabeza en ese momento, aun me cuesta entender como pude jugar con los sentimientos de alguien y como pude romper a alguien que era tan bueno conmigo.

Hace poco leí que en la vida solo tenemos tres amores verdaderos; yo estoy segura de que él, aquel niño bueno, tierno, atento, romántico fue mi primer amor y mi primer corazón roto.

Hoy a menos de un mes de casarme, estoy segura que sin esa primera decepción amorosa nunca hubiera aprendido a amar de esta forma, nunca hubiera aprendido que el corazón es frágil, que las relaciones no son un juego y que un corazón roto puede romper a una persona.

A él, a pesar de todo el daño que me causó, a pesar de todo el dolor que me hizo, a pesar de que aún lo recuerdo con tristeza, le agradezco por muchas cosas.

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Lorena García
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Lorena García

La vida me llevó a ser comunicóloga, pero soy tenista por elección y pasión. Amo las películas y series, y en mis favoritas encuentro algo que me define. Me encanta usar prendas y accesorios que reflejan mi personalidad y combinarlas con aquellas que la desafían. Viajar es mi máximo, cocinar mi reto, la música mi terapia, mi familia mi apoyo, mis amigos mi alegría y ser feliz mi objetivo en la vida.
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