Las mejores malteadas de la CDMX: Malamén

Malamén, un lugar que existe porque la gente sabe guardar secretos y también satisfacer antojos.

Malamén

En una de las zonas con más vida de la Ciudad de México, se asoma un lugar en blanco y negro que se distingue de todos los que le rodean. Bajo un sencillo toldo negro, una linda y cómoda terraza da paso a un espacio profundo de dos pisos con paredes blancas decoradas con antiguos retratos y dibujos, que buscan darle un rostro a la mujer que inspiró el nombre y la esencia del lugar.

Mariana Lamartine Mendoza, cuenta la leyenda, fue una mujer que dedicó su vida al placer y eso es exactamente lo que es Malamén, un lugar dedicado a complacer los sentidos.

Mientras la vista es cautivada con los detalles de arquitectura y diseño que pueden apreciarse desde cualquier rincón; el oído se llena con una selección musical relajada y con onda que refleja la personalidad del lugar; y el gusto se complace con cada sabor que ofrece su creativo menú, diseñado para satisfacer todos los antojos y adaptado a todo tipo de exigencias alimenticias.

Después de pasar el día con mucho antojo de algo dulce -de esos antojos que son tan grandes que las horas parecen días- llegar a Malamén y ver su su selección de malteadas, fue como un sueño hecho realidad.

Con sabores tan interesantes como Krankys y Crunch con Vainilla y Canela, Flan de Cajeta, Chocoretas con Romero, Nutella con Coco, Frutos Rojos con Gengibre y Crème Brûlée, el reto de hacer de las malteadas auténticos postres, fue logrado y totalmente superado.

La de Krankys con Crunch fue la favorita de Lau, eso de encontrar cachitos de chocolate crocante la enloqueció. Para mi fue un poco más difícil decidir cual me gustaba más, porque todas tienen algo que las hace especiales y deliciosas, aunque la de Flan de Cajeta terminó por llevarse las palmas.

La de Crème Brûlée, con su intenso sabor a vainilla es una auténtica delicia, la de Frutos Rojos es la mejor opción para complacer un antojo sin sentir culpa, la de Krankys tiene un sabor equilibrado, es cremosa y el toque chocolatoso de las ojuelas la hacen una maravilla.

La de Flan de Cajeta, que les puedo decir, podrían morir de amor ahí mismo, es tan rica que ni siquiera sé como describirla. Lo que si les puedo decir es que no pueden vivir un día más sin probarla. Pero les advierto qué después de conocerla, habrán adquirido la eterna culpa de no poder vivir sin ella.

Lau seguro querrá regresar por la de Nutella con Coco y yo por la de Chocoretas, además de una ración de alguna otra de las creaciones de Malamén, por su puesto. Ya que una de las muchas maravillas de este lugar es que tienen presentación grande y chica, así que puedes probar dos sabores en la misma visita sin comer más de lo debido.

Vayan a Malamén y cuéntenos que les parecieron las malteadas.
@MalamenMx.

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Marimar Durán
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Cafeinómana, bibliófila y enoclofófica. Amante de la comida, novia feliz y madre orgullosa de 3 perri-hijos. Escribo por diversión 😉
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