Leo Manzano: logrando el sueño americano

Mientras crecía siempre sentí que no encajaba, desde las diferencias culturales hasta mi tamaño. Siempre hubo una gran diferencia que nos separaba a mis compañeros y a mí. Se podría pensar que esas diferencias debilitaban mi moral pero a lo largo de los años he visto como estas se han convertido en mi fortaleza y me han hecho quien soy.

Logrando el sueño americano

Crecí en una comunidad de granjeros y al igual que la comunidad, mi familia por ambos lados también lo era. En los Estados Unidos, los inmigrantes tenemos una transición un poco más lenta debido a las diferencias culturales y sobretodo debido al idioma. Para muchos mexicanos esto también se debe a la falta de educación apropiada para lograrlo. Como consecuencia, conseguir dinero y trabajo se complicaba para mi familia. Empecé a trabajar en las granjas a los 11 años como forma de ayudar en casa. Trabajé desde que entré a la escuela elementaria hasta que en middle school empecé a practicar cross-country y track. La mayor parte de mi infancia la pasé malabareando entre practicas matutinas, escuela y trabajo.

Mientras mis compañeros salían después de la escuela, yo iba a trabajar. Saber que mi familia era diferente y que el trabajo era lo más importante en mi vida fue muy difícil. Le debo a mi padre mi ética profesional y mi deseo de anteponer a mi familia sobre cualquier cosa. Para el nada en la vida está dado, debe ser ganado. Nunca dijo que no a un trabajo, sin importar cuán pesado o cuán tardado fuera. Sé que su ética extraordinaria la llevó desde México hasta Estados Unidos y se encargó de hacer que sus hijos lo aprendiéramos y lo tuviéramos siempre en mente.

Cuando me gradué de high school, había logrado lo que nadie en mi familia. Mis padres no tuvieron el lujo de recibir una educación mientras crecían y apenas lograron terminar la escuela primaria pues siempre fueron requeridos en el trabajo de la granja. Cuando recibí mi diploma, fue cuando mis padres se dieron cuenta que habían logrado darnos una mejor calidad de vida. Yo, era el producto de los valores excepcionales que ellos se encargaron de enseñarme y del sueño americano que ellos se fueron persiguiendo.

Mientras yo avanzaba y tomaba mi propio camino, mis padres también se preguntaban cuál sería el suyo. Para ellos, mi panorama era completamente desconocido, ir a la universidad era ajeno para mi familia. Ni siquiera conocía a alguien que hubiera asistido a la universidad, pero sabía que alzar el estándar estaba en mis manos tal como un día lo habían hecho mis padres. Después de haber ganado varios campeonatos estatales, gané una beca y confié en que mi pasión por correr aunada a los valores que mis padres me habían inculcado daría buenos resultados y tomé el riesgo.

Al entrar a la Universidad de Texas, me sentí aún más ajeno pero encontré completo confort en correr en pista. En los últimos años de universidad y en mi educación posterior perseguí mi sueño de entrar al equipo olímpico. Y no fue sino hasta 2008 que logré calificar a mis primeros juegos en Beijing, cuatro años después los volví a lograr en Londres 2012. Finalmente estaba alcanzando mis objetivos y mis sueños al convertirme en el primer americano en ganar medalla en la prueba de los 1500 metros desde que Jim Ryan lo lograra en 1968. Esta medalla simbolizaba mucho en mi vida, era el resultado de muchos años de trabajo arduo y de sacrificios, no solo como atleta sino como un inmigrante criado en los Estados Unidos.

Muchas veces siento que la gente ve mi diversidad como una debilidad, cuando en realidad eso es lo que me ha hecho un persona más fuerte y me convirtió en un gran competidor. Si tan solo hubiera logrado encajar, hubiera logrado olvidar mis orígenes y mi herencia, y estoy seguro de que de ser así hoy no tendría una visión más amplia del mundo ni la fuerza de voluntad física ni mental que tengo. Midiendo tan solo 1.65 soy uno de los corredores más bajos de track, y aunque esto podría se considerado una desventaja, la realidad es que mi tamaño y especialmente mi herencia cultural y mis valores familiares son los que me han puesto en un rápido camino al éxito.

Sigo encontrando desafíos y al recordar mis orígenes humildes los comparo con la batalla de Goliath mientras corro. Espero que la gente pueda verme como un ejemplo de éxito y que esto pueda resonar en sus vidas para que ellos también puedan perseguir su sueño americano. Aún cuando estás en la parte más alta del podio de la vida es importante recordar de dónde venimos, pues son nuestras raíces las que nos mantienen en piso cuando hay que lidiar con las grandes tormentas y los valores son los que te llevan a la victoria sin importar cuán grandes o pequeños sean.

Por Leo Manzano, Medallista Olímpico

Manzano se ha unido a Coca-Cola para ser uno de los rostros de la campaña #ThatsGold para los Juegos Olímpicos. A través de la campaña, quiere difundir el mensaje que todos pueden lograr las metas que se establezcan, sin importar los orígenes de la persona y celebrar sus momentos de oro, más allá del podio. Manzano también quiere enfatizar la importancia de los valores familiares como un conductor esencial para lograr triunfos.
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