Llorar en clase de yoga

Aquellos que llevan un buen rato practicando yoga asanas me entenderán cuando digo que hay ocasiones en las que, de la nada, uno siente la fuerte necesidad de llorar a media clase, así tal cual. Y no estoy hablando de que la causa sea el dolor físico que se pueda experimentar al entrar o permanecer en una u otra postura.

Llorar en clase de yoga

La causa es otra, algo que viene de muy adentro, mas o menos por ahí donde está el corazón. Y ya sé que muchos van a decir que uno no siente literalmente con el corazón, pero si alguna vez éste se les ha “roto”, saben que ese dolor del que hablo se siente ahí adentro, en el pecho, y algunas veces se extiende por todo el cuerpo, por fuera y por dentro.

Yo tengo alrededor de 6 años practicando yoga asanas y la verdad es que la mayor parte de mi práctica la disfruto porque me invaden sentimientos de liberación y felicidad. Sin embargo, hace como 3 años experimenté una gran tristeza a mitad de una clase de Hatha yoga. Literal no pude evitar que las lágrimas salieran, pero intenté ser discreta… según yo.

En la clase había alrededor de 30 personas, seguramente alguien me vio, pero nadie dijo nada, lo cual agradezco. En ese entonces, nadie me había explicado que era normal ser invadido por esas repentinas ganas de llorar en una clase de yoga. Ahora bien, lejos de querer darle un toque melancólico a esta nota, quiero explicarles de una manera breve el porqué viene el llanto en yoga.

Todos cargamos con una historia emocional, más buena que mala o al revés, que vamos guardando de manera inevitable. La práctica de yoga, lo hagamos de manera consciente o no, nos conecta con nuestra esencia más profunda y con lo que nos rodea, digamos que nos despierta de alguna manera a nivel físico, mental y espiritual.

Además de esto, nuestras emociones son capaces de almacenarse en nuestras células. Un ejemplo es la tensión que se acumula en los músculos de la espalda cuando estamos bajo estrés. La tristeza, el enojo y la frustración también pueden quedar impresos en nuestro cuerpo disfrazados de tensión y rigidez. Entonces, cuando practicamos yoga asanas movemos y estiramos partes del cuerpo de una manera profunda, y como consecuencia comenzamos a liberar recuerdos y emociones almacenadas.

La moraleja de esta nota es, que si un día te sueltas a llorar en clase, no te preocupes, quiere decir que estás liberando cargas emocionales que te hacen daño y eso es un indicador de que vas por buen camino. No es necesario que encuentres la causa o situación específica en tu vida que provoca el llanto, simplemente déjalo salir.

Para cualquier duda o comentario puedes escribirme a ceciliagp09@gmail.com o contactarme vía Instagram @lyagutti. Gracias por leerme. Namaste

“El yoga es un camino hacia la libertad. Con su práctica constante, nos podemos liberar del miedo, angustia y soledad.” Indra Devi

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Cecilia Gutiérrez
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Estoy aprendiendo a amarme y esa es la tarea más difícil a la que me he enfrentado. Mi vida se hizo más sencilla cuando aprendí a aceptar las disculpas que nunca llegaron. No soy otro estereotipo. Persigo sueños, no personas. Me paro de cabeza por lo menos una vez al día. Sólo intento hacer lo mejor que puedo en este eterno viaje al interior del ser. Namasté.
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