Mamás Tóxicas, el infierno de muchos hijos

Dicen que el amor de una madre es incondicional, pero para muchas personas ese dicho es un simple cliché romántico y socialmente aceptado que está muy lejos de ser su realidad.

Habemos personas que no cuestionamos esa conocida afirmación, tenemos mamás todo terreno que lo único que quieren es vernos felices. Pero aunque nos cueste creerlo, hay personas que no son tan afortunadas, hijas e hijos que en lugar de un amor incondicional, han encontrado en su progenitora a su peor enemiga.

Mamás Tóxicas, el infierno de muchos hijos

Para las culturas latinoamericanas, principalmente católicas, en las que admiramos y respetamos profundamente la figura materna, una madre que no quiere a sus hijos, es un completo tabú.

Increíblemente es una realidad y es más común de lo que pensamos, se conoce como el Síndrome de la Progenitora Tóxica y generalmente se desarrolla en aquellas mujeres narcisistas e infantiles que no alcanzaron una madurez emocional y que en el fondo nunca quisieron ser madres.

Muchas de ellas ni siquiera analizaron si realmente querían serlo, simplemente se convirtieron en madres, por descuido, por darle gusto a su pareja o por la necesidad de cumplir con las expectativas sociales, de pronto tenían ante ellas una responsabilidad que no querían y que se convertía en un obstáculo, un estorbo y hasta en un rival para ellas.

El Síndrome de la Progenitora Tóxica afecta a las madres, pero sobre todo a sus hijos, en quienes ellas proyectan sueños y deseos no cumplidos; fracasos, inseguridades y vacíos que anteponen a las necesidades de sus hijos, incluso siendo bebés.

En pocas palabras, los hijos de estas mujeres terminan siendo sus chivos expiatorios, los culpables de su amargura y de todo lo malo que les pasa. Al ser mujeres inmaduras emocionalmente, siempre buscan a quien responsabilizar por sus acciones y limitaciones, y encuentran en la maternidad y en sus hijos a los mejores culpables por no tener la vida que quieren.

Los hijos de progenitoras tóxicas están expuestos desde una edad muy temprana a la manipulación más vil y sufren de rechazo, tristeza, abandono, humillación, culpabilidad e incluso maltrato físico. Estas madres no sienten una gran empatía por sus hijos, los llenan de críticas, destacan sus errores constantemente y sus éxitos los ven con envidia.

Su objetivo, consciente o inconsciente, es muy simple, anular al culpable de su sufrimiento y hacerlo sentir tan miserable como ella se siente. Las madres tóxicas tienen comportamientos extremistas, pero hay dos que son los más característicos:

  1. Sobre protegen a sus hijos hasta hacerlos completamente dependientes de ellas. Les hacen  sentir y creer que son incapaces de salir al mundo y construir su propia vida. Usan la manipulación emocional y económica para controlarlos. Incluso pueden llegar a inventarles enfermedades a sus hijos y hacerles creer que realmente las padecen; o peor aún, enfermarlos realmente para lograr un dominio completo sobre sus hijos.
  2. O bien, hacen todo lo contrario. Constantemente los abandonen al cuidado de alguien más con el pretexto del trabajo o de cualquier otra cantidad de actividades. Para ellas todo es más importante que su rol de madre. No apoyan a sus hijos en absolutamente nada e incluso se encargan de ponerles todas las barreras posibles para evitar que alcancen sus sueños. Si ellas no pudieron realizar su sueños ¿por qué ellos si?

Farol de la calle, obscuridad de su casa

Una progenitora tóxica es narcisista por excelencia, por lo que siempre tendrá la necesidad de ser reconocida por los demás, lo que la lleva a aparentar que no solo es una buena mamá, sino una madre abnegada, la pobre madre de hijos problemáticos, fracasados o enfermos que, a pesar de los dolores de cabeza que le dan, es su gran salvadora.

Con la gente en general suelen ser de lo más atentas y amables, pero con sus hijos la atención, la amabilidad y el amor, pasan a último plano. Les gusta hablar de ellas, de sus logros, de sus sacrificios como madre, de lo mucho que sufren por  las enfermedades, los constantes fracasos o el maltrato de sus hijos. Los critican abiertamente frente a conocidos y desconocidos dejándolos como auténticos parásitos o villanos de telenovela. Les gusta causar lastima ante una sociedad que tiene la imagen materna en un altísimo pedestal y ellas no quieren quedarse atrás.

Progenitora Tóxica selectiva

Hay madres que tienen varios hijos pero su conducta tóxica puede centrarse solo en uno de ellos. Esto puede deberse a distintos factores como la razón por la que ese hijo fue procreado, en este punto entran casos de embarazos que fueron buscados con el fin de salvar una relación, por ejemplo; otro factor pueden ser vivencias que haya tenido la madre durante el embarazo cómo la pérdida de un ser querido, de un trabajo o un divorcio, por mencionar algunas situaciones, y que la llevaron a relacionar la existencia del niño con cosas negativas. Incluso,  el parecido que el hijo tiene con su padre y por quién ella guarda un gran rencor, puede ser una razón suficiente.

Hija o hijo de una madre tóxica ¿a quién le va peor?

Tener una madre tóxica es dañino tanto para hombres como para mujeres, aunque es cierto que para las progenitoras tóxicas las niñas representan una competencia aún mayor. Hay madres que sienten una enorme envidia por la belleza física de sus hijas y suelen sentir muchos celos del amor del padre hacia ellas o de las relaciones de pareja que su hija tenga, haciendo hasta lo imposible por terminar con ellas. También es cierto que, al ser mujeres, estás madres quieren que sus hijas sean todo lo que ellas siempre anhelaron ser y busquen controlar cada aspecto de su vida con el fin de hacerla su propia vida.

En el caso de los hombres, el daño provocado por una madre tóxica pude variar según el tipo de control que se haya ejercido sobre él. Los que fueron sobre protegidos, pueden tener dificultades para relacionarse socialmente, especialmente con otras mujeres y pueden desarrollar vínculos insanos con su propia madre. También tienen serios problemas de inseguridad y baja autoestima que les impide desarrollarse normalmente en un ámbito social y profesional.

En el caso de los hijos e hijas que fueron constantemente abandonados por sus madres tóxicas pero fueron controlados por ellas a través de recursos emocionales o económicos, suelen tomar caminos muy distintos. Algunos pueden aprovechar el abandono para acompañar su soledad de amistades poco saludables y de tomar decisiones desfavorables que les permiten huir del control al que están sometidos.

Otros, por el contrario, deciden hacer de su vida todo lo que su madre no quiere. Desarrollan un gran sentido de responsabilidad y una gran capacidad de resiliencia. Son niños que maduran muy rápido y que muy pronto en la vida aprenden a cuidarse solos y a ser autosuficientes, por lo que suelen optar por alejarse de sus madres tóxicas siendo aún muy jóvenes.

El estigma del hijo mal agradecido

Una característica de las madres tóxicas que no logran hacer fracasar a sus hijos y que ven como poco a poco pierden control sobre ellos, es intercambiar los roles con sus hijos, intensificando sus comportamientos infantiles para lograr que los hijos se hagan cargo de ellas, victimizándose e intentando manipularlos a través de la presión social, de necesidades económicas y hasta impedimentos físicos o padecimientos inventados. 

Aquellos hijos de progenitoras tóxicas que deciden alejarse de ellas -por obvias razones- suelen ser abiertamente acusados por sus progenitoras de haberlas abandonado. La actuación de madre abnegada víctima de la maldad de sus hijo, vuelve hacerse presente y con más fuerza que nunca. A donde va y a quién puede le cuenta que su hijo la abandono a su suerte, incluso pueden llegar a inventar que sus hijos les robaron, las maltrataron físicamente y cosas peores.

Por si vivir un infierno a lado de una madre tóxica no fuera suficiente, cuando estos hijos deciden alejarse por su propio bien y en muchas ocasiones porque su integridad física o su propia vida corre riesgo a lado de su progenitora, también deben vivir con el estigma del hijo mal agradecido que abandona a su madre.

¿Cuantas veces no hemos juzgado a un hijo por alejarse de su madre? siempre nuestra primera reacción es justificar la figura materna, victimizarla y engrandecerla, pero ahora sabemos que así como hay malos hijos hay malas madres. Bien dicen por ahí que no hay un manual para ser la madre perfecta, pero hay miles de formas para ser una buena madre y lamentablemente no todas lo son, muchas son tóxicas y ningún ser humano está obligado a quedarse cerca de alguien que le hace daño, menos aún si es su propia madre.

Si tienes una madre tóxica, la recomendación es buscar la ayuda de un profesional.

Gracias por leerme y ayudarme a compartir este post 🙏🏼

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Cafeinómana, bibliófila y enoclofófica. Amante de la comida, novia feliz y madre orgullosa de 3 perri-hijos. Escribo por diversión 😉
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