La violencia de mujer a mujer, un fenómeno que debe parar

Mucho se habla sobre la violencia de género, pero ¿qué hay de la violencia entre género? ¿de la violencia entre mujeres?

La violencia de mujer a mujer, un fenómeno que debe parar

Hace unos días, Facebook se llenó de publicaciones con el video de Emma Murphy, un mujer irlandesa que decidió grabarse con los rastros del maltrato físico que había sufrido por parte de su pareja y compartir su terrible experiencia. La valentía de esta mujer la ha convertido en un ejemplo de lucha contra el maltrato.

Suelo ser un poco curiosa, así que después de haber visto más de una vez el video, comencé a ver los comentarios de la gente desde las fuentes originales y me llamó mucho la atención descubrir que no todo era buena vibra para esta valiente mujer. Lo peor de todo, es que lo comentarios negativos, en su gran mayoría, eran de mujeres.

No sólo críticas por haber permitido que las cosas en su relación llegarán hasta ese punto, por haber permitido infidelidades y un ataque físico anterior, también hubieron mujeres que pusieron en duda la autenticidad de la historia asegurando que ella sólo quería atención. Incluso en un comentario, una mujer le preguntaba qué cómo podía estar segura que ese golpe no se lo hubiera dado ella a propósito para culpar a su esposo y vengarse por la infidelidad.

Quede asustada, ¿es real que como mujeres podemos llegar a atacarnos de esa manera? Vamos por la vida defendiendo nuestros derechos de género y abogando contra la violencia de hombres a mujeres, pero somos las primeras en juzgarnos y pisotearnos entre nosotras.

¿Es probable que la mujer lo haya inventado todo? claro que si, pero ¿acaso  la conocemos como para tacharla de mentirosa y oportunista? Dudar y cuestionarse algo antes de creerlo no es un pecado, pero juzgar e insultar basados en una suposición es un grave error que cometemos más de lo que deberíamos.

Cuantas veces no hemos juzgado a una amiga por su relación, cuantas veces no hemos criticado a una mujer por su forma de vestir, cuantas veces no hemos sido las primeras en utilizar adjetivos a modo de insulto hacia otra mujer, cuantas veces no hemos culpado a una mujer por el comportamiento de un hombre… miles de veces, tal vez lo hacemos de una forma inconsciente, tal vez ya estamos tan acostumbradas a que así debe ser, que ni siquiera nos percatamos de la gravedad.

Siempre, en cualquier momento y lugar, estamos expuestas

Hace un par de años choqué la camioneta de una mujer, no fue un accidente para nada grave, en realidad fue un pequeño recargon. Me bajé del coche a pedirle una disculpa y a preguntarle si quería que le hablara al seguro, la mujer comenzó a gritarme y a insultarme de tal manera, que el hombre que la acompañaba bajo del coche para calmarla diciéndole que la culpable había sido de ella, hasta ese momento, por los nervios, no me había dado cuenta que ella venía saliendo de una calle en sentido contrario. Minutos después, este mismo hombre se acercó a pedirme una disculpa y decirme que su amiga estaba muy alterada, qué tal vez lo mejor era que le diera mi teléfono y una foto de mi identificación para poder arreglar el asunto después. Accedí y me retiré. 

Al día siguiente recibí la llamada y fui al punto de reunión, su ajustador nunca llegó y el mío, entre llantos, gritos e insultos, logró llegar a un “acuerdo” con ella. Esa misma tarde, cuando llegué a mi casa, sonó mi celular, era ella gritándome que debía cubrir los gastos de las terapias físicas que iba a necesitar a causa del “durísimo choque”, el pago de una niñera que cuidará a sus hijos mientras ella iba a terapia y que tenía que facilitarle un coche y los servicios de una persona que lo manejara, imaginaran que quedé en shock, a está mujer poco le falto para pedirme un viaje para toda su familia para recuperarse del trauma por el “terrible accidente”, me limite a decirle que hablara con la aseguradora.

Durante semanas siguió marcándome y enviándome mensajes con amenazas e insultos, en una ocasión incluso la vi estacionada afuera de mi casa. La cosa no paro hasta que solicité apoyo del departamento jurídico de mi aseguradora que debió ponerle un alto. El incidente realmente me impactó, me parecía increíble el comportamiento de esta mujer, más aún, que un simple accidente sin consecuencias mayores, pudiera desencadenar un nivel de agresión y hostigamiento similar. Realmente me sentí atacada, durante mucho tiempo salí a la calle con miedo de que esta mujer me hiciera algo.

Todas hemos sufrido violencia entre género

Muchas mujeres han sido y son víctimas de violencia de género, muchas no hemos sufrido este tipo de violencia, pero todas, absolutamente todas las mujeres, en algún momento de nuestras vidas, hemos sufrido violencia entre género. Hemos sido juzgadas, criticadas, amenazadas, insultadas o atacadas por otra mujer y no siempre por mujeres desconocidas, muchas veces sufrimos de esa violencia entre familiares y amigas, entre compañeras de trabajo y vecinas, entre mujeres que deberían empoderarse así mismas en lugar de pisotearse y eso es lo que debe parar. 

Un gran número de hombres con historial de violencia hacia mujeres fueron criados por mujeres que violentaban a otras, fueron niños que crecieron viendo no sólo como los hombres atacaban a las mujeres, sino también a las mujeres atacándose así mismas, despreciando a su propio género. 

Es momento de que como mujeres comprendamos que la violencia no es un mal ejemplo que solo los hombres pueden dar, nosotras también lo hacemos y debemos ser consientes de ello para evitarlo. ¡Qué mejor manera de luchar por el respeto hacia nuestro género que empezando a respetarnos entre nosotras!

Muchas gracias por leerme y ayudarme a compartir este post.

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Marimar Durán
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Marimar Durán

Cafeinómana, bibliófila y enoclofófica. Amante de la comida, novia feliz y madre orgullosa de 3 perri-hijos. Escribo por diversión 😉
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