Ortorexia, el trastorno de la alimentación saludable

Ortorexia

Aún recuerdo aquellas bellas épocas en las que organizar una fiesta infantil o una cena navideña no significaba pasar horas pensando en un menú libre de carne, lácteos, gluten, azúcar y demás alimentos satanizados. Hace unos meses mi hermana estaba organizando la fiesta de mi sobrino y me preguntaba que podía dar de comer. Obvio le dije que mini pizzas, hamburguesas, banderillas y papás. Se ataco de la risa y me dijo “estos niños son muy saludables”. Obvio me quede con cara de “ah ok”. Le dio otras opciones más saludables y en un tono un poco desesperado me dijo: “muchos de los niños son vegetarianos”. Por Dios, ¡tienen 3 años! “Pues verduritas y agüitas frescas sin azúcar” fue lo único que se me ocurrió decirle.

En mi epoca la comida saludable estaba en casa y las fiestas eran para disfrutar y comer lo que no comías normalmente. Si alguien era alérgico a algo o no le gustaba, no lo comía y punto. El anfitrión no debía hacer un menú especial pensado en las alergias, intolerancias, caprichos y gustos alimenticios de cada invitado y nadie se ofendía. Ahora las cosas son muy distintas.

Todos hemos escuchado hasta el cansancio que tener un estilo de vida saludable es importantísimo -y lo es-. Pero las redes se han llenado de información y de health coaches que nos bombardean con estudios e investigaciones sobre los aspectos dañinos de una enorme variedad de productos que han llegado a provocar una fobia colectiva hacia muchos alimentos.

Ortorexia

Empezaron con la carne y los productos de origen animal, se ensañaron con los lácteos, ahora con el gluten y con prácticamente cualquier cosa que nos llevamos a la boca.

No me mal entiendan, procurar una alimentación sana y evitar alimentos procesados y expuestos a químicos dañinos es muy importante para tener y mantener una buena salud, el problema está en creer todo lo que nos cuentan hasta volvernos obsesivos con el tema.

Yo misma me he encontrado en el súper durante horas tratando de encontrar las mejores opciones, pero muchas veces la cartera no nos permite adquirir esos alimentos “milagrosos” que tan de moda se han puesto y que no siempre cumplen con lo que prometen.

Nos súper recomiendan comer pescado y en cuestión de meses hay un sin fin de información sobre pescados llenos de mercurio y plástico; nos recomiendan leches vegetales que resultan estar llenas de azúcares y conservadores. Nos juran qué hay muchos productos vegetales llenos de proteínas con los que podemos sustituir los alimentos de origen animal, pero olvidan mencionarnos que son proteínas con diferentes características y que cumplen con diferentes funciones en nuestro organismo; en fin, es tanta y tanta la información a la que estamos expuestos, que llega un punto en el que nos sentimos perdidos y no vemos solución aparente.

La satanización de los alimentos no sólo ha llevado a cambiar el comportamiento de consumo, que es lo que la mercadotecnia busca con ese sin fin de estudios e investigaciones hechos por recogida instituciones con los que nos bombardean y de los que la propia comunidad médica es víctima; también ha generado una auténtica fobia a la comida que ya está dejando estragos.

Según la OMS, el 28% de la población en los paises desarrollados padece un trastorno en la conducta alimentaria conocido como Ortorexia, que es la obsesión enfermiza por ingerir alimentos exclusivamente saludables -o que ellos consideran saludables- para prevenir enfermedades y mejorar su estado físico. En casos extremos, quienes padecen este trastorno pueden conseguir todo lo contrario y afectar su salud gravemente.

La ortorexia puede provocar desnutrición severa, e incluso, se puede desarrollar anorexia, ya que una de las acaracteristicas de este trastorno es que quien lo padece puede renunciar a uno o a varios grupos alimenticios por considerarlos no sanos y privar a su organismo de nutrientes esenciales.

Algunas de las características más comunes de quienes padecen ortorexia son:

  • Tener una obsesión enfermiza por la calidad de los productos con los que preparan sus alimentos, estudian cada componente, su origen y la forma en la que se produce y envasa.
  • Suelen planear cada comida con días de antelación y no se permiten salir de la rutina por nada del mundo
  • Satanizan los alimentos que no consideran saludables al grado de sentirse incómodos y hasta enfermos estando cerca de ellos o viendo a otras personas consumiéndolos.
  • Suelen criticar y atacar a quienes consumen los alimentos que ellos no consideran saludables
  • Sufren de culpabilidad cuando consumen un producto que no se tienen permitido
  • Su alimentación es una prioridad para ellos, mas que un estilo de vida, es una obsesión. Su vida laboral, familiar y social se ve afectada por su plan alimenticio, todo gira en torno a el.

Si te identificas con alguno de estos puntos, es importante que busques ayuda profesional.

Si no te identificas con estos puntos pero te sientes perdido y confundido porque quieres tener una alimentación sana pero no sabes por dónde comenzar, te recomiendo que hables con un nutricionista.

Yo he llegado a la conclusión de que lo mejor es tener una dieta balanceada que incluya todos los grupos alimenticios y comer con moderación. También he probado diferentes alternativas para poder tener alimentos de buena calidad y que se acomoden a mi presupuesto, cómo crear mi propio huerto, comprar alimentos a productores locales y estoy en el proceso de aprender a hacer algunos de mis productos básicos. Ya les estaré contando que tal me va consiguiendo los insumos y preparando un pan casero de granos enteros y otras cosas que se me vayan ocurriendo.

Firma Marimar

Marimar Durán
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Cafeinómana, bibliófila y enoclofófica. Amante de la comida, novia feliz y madre orgullosa de 3 perri-hijos. Escribo por diversión 😉
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