Soy Anti Priísta y Anti AMLO, ahora ¿qué hago?

Ultimamente en redes sociales, me he encontrado con muy interesantes reflexiones sobre el momento político que se vive en México de cara a las próximas elecciones presidenciales, especialmente después del primer debate de los candidatos.

Lo que más ha llamado mi atención en este ir y venir de opiniones políticas, es que todas aquellas en las que AMLO no sale muy bien parado empiezan con frases como “sin querer ofender a nadie…” como si el escrito que le procediera estuviera plagado de groserias, insultos y faltas de ortografía (porque eso sí que ofende). Pero no, se trata de reflexiones  bien redactadas, informadas y con argumentos valiosos en su amplia mayoria y que en estricto rigor no deberían ofender a nadie.

Entonces ¿por qué los autores se disculpan? ¿por estar dando una opinión responsablemente informada, argumentada y bien expresada, pero que no le sienta nada bien a la autodenominada mayoria lidereada por López Obrador?

De la intimidación a la autocensura

Una constante en la retorica que arrastra López Obrador desde su primera carrera presidencial, es la intoleramcia y la incongruencia. Ya sea por estrategia o por puro efecto secundario, los seguidores de AMLO -incluidos bots pagados- no dudan en imitar a su líder y recuerren al insulto, el ataque, el hostigamiento y, en casos particulares, a la censura digital como forma de defensa en su implacable busqueda por desestimar todo aquello que resulte contra producente para la imagen politica de su candidato.

La intimidación digital ya esta causando estragos. Después de descubrir el alcance que tiene nuestra información en las redes tras el escandalo de Facebook y Cabridge Analytica y las recientes investigaciones que revelan un activismo digital del gobierno ruso en favor de AMLO, el miedo a los ataques, las amenzas y las consecuencias futuras nos está llevando a la autocensura, a evitar publicar nuestras opiniones o pedir disculpas como si tener criterio, capacidad de análisis y discernimiento fuera un delito.

Es cierto que los anti AMLO hemos cometido el error de encasillar a todos los seguisores del tabasqueño como parias sociales, lo que realmente los ofende y entiendo el porque.

Aunque sea difícil de creer, no todos los seguidores del pejismo son gente inculta o delincuentes que quieren todo gratis; me he topado con fervientes seguidores de López Obrador que tienen estudios univeristarios, maestrias y hasta doctorados, tienen buenos trabajos y buenos sueldos, o sea viven a toda madre; o en el peor de los casos, mucho mejor que la mayoria, pero son admiradores del discurso nacionalista y de la utopía populista.

Y es de ellos de quien más me sorprende la defensa encarnizada de la politica morenista; ellos, a los que el sistema que tanto ataca AMLO les permitio estudiar, trabajar y tener una gran vida; ellos que están preparados, son cultos y aparentemente educados ¿por qué también recurren al insulto para defender su postura? ¿por qué no pueden respetar otras opiniones y posturas políticas? ¿por qué todos tenemos que ser morenistas o, en su defecto, miembros de la mafia del poder?

Locura es hacer lo mismo una y otra vez, esperando resultados diferentes

Bien decia Einstein que locura es hacer lo mismo una y otra vez esperando resultados diferentes y algo así es lo que esta pasando con Andrés Manuel, sus secuaces y seguidores. ¿Acaso no es una locura que sigan recurriendo a la misma estrategia de odio y fragmentación social? ¿Qué insistan en defender una postura politica amedrentando, insultando, amenazando, hostigando, causando violencia y generarndo miedo hasta lograr sumisión? ¿Acaso no era eso lo que hacían los gobiernos de  “la mafia del poder”?

Una muestra más de que aquel atinado dicho que reza “lo que bien se aprende nunca se olvida” a Obrador le queda como anillo al dedo. Imitando las viejas practicas con las que se educó en la política como miembro activo del PRI y utilizando a su favor las nuevas tecnologías a su alcance, ya ha logrado su cometido inicial: fragmentar la opinión politica en dos únicas opciones, eres priísta o eres anti priísta; eres pro mafia del poder o eres AMLO lover. Dos direcciones que parecen opuestas y en las que buscan encasillarnos a todos los votantes, pero que en realidad son la misma gata pero revolcada.

Hasta el momento los datos de las encuestadoras más importantes del país revelean que, en promedio, el 28% de la población somos aún votantes indecisos, probablemente porque somos todos los que pertenecemos a un grupo que no cuadra con los calculos pejistas que a todas luces ignora que el mexicano no es un sistema bipartidista, y olvida que existimos muchos mexicanos que somos anti PRI, pero también somos anti AMLO. Pequeño detalle.

Es cierto que el PRI acertó al elegir como candidato a un hombre preparado, con un curriculum impresionante, pero sobre todo, alguien que no esta afiliado al partido; a pesar de eso, a muchos nos es difícil olvidar que el buen “Pepe Toño” representa los intereses de un partido que ya hizo demasiado daño. Y pues ni que decir de Obrador, que su equipo de trabajo esta repleto de desertores priístas, dinosaurios que encontraron en Morena una oportunidad para volver a acceder al poder del que tanto se beneficiaron en el pasado.

En pocas palabras -y sin querer ofender a nadie ;)- votar por AMLO es más priísta que votar por el mismísimo PRI, así de ridícula está la cosa.

ACTUALIZACIÓN (08/06/18)

Con un cambio de discurso radical, en el que AMLO ha declarado estar dispuesto a perdonar la corrupción del gobierno de Peña Nieto, a la que tanto atacó y que se convirtió en la bandera de su campaña, y sin Margarita Zavala en la boleta, nuestras opciones se redujeron a 2: Anaya y El Bronco.

Sobre éste último no hay mucho que decir, le ha puesto sal y pimiemta a la contienda pero nada más. Sobre la coalución política que representa Anaya, veo cosas muy interesantes.

Anaya es el abanderado de la derecha progresista y joven que tantos enemigos se ganó al interior de su partido, una postura política que le permitió aliarse con los dos represemtantes más importantes de la izquierda progresista mexicana, el PRD y MC. Dos partidos que tuvieron en sus filas a AMLO, con quien vivieron una perdida de identidad y filosofía partidista, ya que el tabasqueño no comulga ni practica los principios de la ideología política bajo la que se fundaron ambos partidos.

Dicen que la unión hace la fuerza y ver que la política mexicana (a pesar de la corrupción que la corroe) está dando paso a posibles gobiernos de coalición con contrapesos ideologícos pero obejtivos progresistas similares, como lo hacen muchos países desarrollados, es una muestra de madurez y una buena noticia para los votantes mexicanos indecisos.

Firma Marimar

Marimar Durán
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Cafeinómana, bibliófila y enoclofófica. Amante de la comida, novia feliz y madre orgullosa de 3 perri-hijos. Escribo por diversión 😉
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