¿Superaste la crisis o simplemente seguiste adelante?

Cosas que pasan cuando sigues adelante pero en realidad no has logrado superarlo.

¿Superaste la crisis o simplemente seguiste adelante?

Foto tomada de bienestar.salud180.com

Todos pasamos por malos ratos en la vida, algunas veces con gusto enfrentamos la crisis tirados en la cama lamentándonos y comiendo como si fuéramos inmunes a las calorías; pero hay crisis en la que la pasamos tan mal que en una acción casi natural de supervivencia de nuestro cuerpo y mente, nos levantamos y seguimos adelante haciendo como si nada hubiera pasado.

Hace tiempo pasé por un momento así y descubrí que seguir adelante no siempre implica resolver y superar, a veces, en nuestro afán por salir del hoyo, nos concentramos en seguir con nuestra vida olvidando por completo que la única forma de realmente superar un trago amargo es sanar la herida que lo provocó.

Cuando la herida no sana pero la vida sigue, el dolor, la frustración y el coraje que dejamos almacenados comienzan a buscar salidas y a manifestarse de muchísimas formas que pueden llegar a afectar nuestro comportamiento y por ende, nuestras relaciones personales, nuestra percepción de la realidad, nuestro desempeño laboral y hasta nuestra salud.

Algunas de las cosas que nos suelen suceder cuando seguimos adelante pero no superamos la crisis del todo, son estas:

1. Nada es igual: has logrado seguir adelante con tu vida, salir y regresar a tu rutina habitual, no puedes negar que la pasas bien, pero la realidad es que ya no disfrutas tu vida como antes lo hacías. Hasta las cosas  que más te gustaban hacer, han perdido un poco de encanto.

2. Euforia negativa: vives eufórico, todo en tu vida es intensidad, tus reacciones son exageradas y la gran mayoría de las veces negativas, te enojas y frustras con facilidad, hasta el más mínimo detalle ahora es un buen motivo para arruinar tu día por completo.

3. Pesimismo: pasaste de ser una persona que veía posibilidades hasta en los momentos más difíciles, a ser una persona que ve barreras hasta en donde no las hay, lo que antes te parecía posible ahora lo ves como algo complicado y lo que antes era difícil ahora lo ves imposible.

4. Sensibilidad: sientes que la gente a tú alrededor ha cambiado contigo, ya no disfrutas pasar tiempo con ellos porque ahora te sientes atacad@ por sus comentarios, actitudes y comportamientos, aún cuando, si lo piensas bien, eso que ahora te molesta, siempre ha estado ahí, porque nadie ha cambiado, el que cambió fuiste tú.

5. Conductas obsesivas: algo que hacías antes ahora lo haces con más frecuencia y en mayor cantidad, o incluso adoptaste un nuevo vicio, manía o entretenimiento al que cada día le dedicas más tiempo al grado de convertirlo en una prioridad por encima de otras cosas más importantes como tu trabajo, tu familia, tu pareja o tus amigos. Este punto es al que debes ponerle mayor atención, ya que las conductas obsesivas son las que nos llevan a desarrollar adicciones y trastornos que sólo empeorarán nuestra situación.

Si pasaste por un momento difícil y te identificaste con alguno de los puntos anteriores, es probable que no lo hayas superado del todo y necesitas detenerte para curar tus heridas. Un cosa es seguir adelante después de un trago amargo y otra muy distinta es superarlo, la clave está en perdonar y sanar. Date tiempo de hacerlo.

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Marimar Durán
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Marimar Durán

Cafeinómana, bibliófila y enoclofófica. Amante de la comida, novia feliz y madre orgullosa de 3 perri-hijos. Escribo por diversión 😉
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