Etiqueta: Ciudad de México

¡Políticos, no estorben! Estamos ocupados rescatando a México

Marimar Durán
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Mi cabeza es un caos de ideas que solo logran acomodarse cuando escribo, es ahí, en donde del caos, nacen las estrellas.
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La catástrofe y el dolor nos han unido. Hemos descubierto que nosotros solos, sin politicos de por medio, podemos reconstruir México. Pero ahora, ¿qué sigue?

Recatando México

Foto Notimex

Estaba sentada en el coche, recién lo había estacionado y me preparaba para darle una retocadita al maquillaje. El coche empezó a moverse bruscamente, pensé que una grúa estaba haciendo de las suyas. No era cierto, eran mis esfuerzos por engañarme, simplemente me negaba  a creer que estuviera temblando otra vez.

Hacía dos horas había estado por las calles de Polanco resongando por el tráfico que causaba el simulacro por el 32 aniversario del terremoto del 85. Parecía una broma de muy mal gusto que retemblaran los centros de la tierra de esa manera, en ese preciso día.

Por si aquello fuera poco, mi celular no tenía internet ni señal y al poco tiempo también quedo sin batería. Ajena a lo que estaba pasando en otros puntos de la ciudad, solo veía ríos de personas apoderándose de las calles, automovilistas subiendo desconocidos. Parecía que todos estábamos perdidos, que caminábamos sin rumbo.

Pero todos encontramos el camino.

 “Un soldado en cada hijo te dio”

De pronto, aquel verso que he cantado desde que tengo memoria, se convertía en una realidad. A México, Dios le dio un soldado en cada hijo. Ciudadanos que no esperaron a que las autoridades aparecieran y levantaron el estado de emergencia por si mismos; abarrotaron las calles, se organizaron para formar brigadas, entraron en las zonas cero y comenzaron a remover escombros, hicieron listas de personas desaparecidas, encontradas, trasladadas a hospitales y fallecidas; montaron centros acopio con los recursos que tenían, vaciaron los estantes de los supermercados y llenaron las calles de agua y comida, encontraron vida y la salvaron.

La solidaridad se apoderó de una sociedad  joven criticada por su apatía social y política. No hizo falta pedir nada, no hizo falta una autoridad haciendo anuncios televisivos ni ruedas de prensa. La tecnología millennial bastaba. Los voluntarios llegaban por montones a donde sea que hicieran falta. Cargados con comida, agua, medicamentos, material de curación, palas y picos, a los ciudadanos no les hizo falta un uniforme para convertirse en soldados, ni una capa para ser héroes.

Mientras los políticos y uno que otro ciudadano desorientado discuten cual partido fue el primero en ofrecer parte de su presupuesto para los damnificados, cuál está ayudando más, cuál está exigiendo más a sus contrapartes, el resto de los mexicanos solo podemos pensar “no nos distraigan con pendejadas, estamos ocupados rescatando a nuestro país”

Cada uno desde nuestra trinchera, hombro con hombro, los ciudadanos, llámense militares, marinos, policías, bomberos, rescatistas, ingenieros, arquitectos, doctores, abogados, periodistas, chefs, terapeutas, franeleros, publicistas, albañiles, artistas, comerciantes, todos unidos estamos salvando y reconstruyendo nuestro país. Y solo pedimos una cosa, ¡POLÍTICOS, NO ESTORBEN!

No busquen distraernos con sus estupideces electorales, con sus dimes y diretes, con su interminable guerra partidista queriéndonos vestir de rojo, amarillo, verde, naranja, azul, blanco, negro, dividiéndonos como sociedad y poniéndonos unos contra otros.

Para la mala suerte de todos los politicuchos, la tragedia que dejo a su paso el terremoto hizo que nos encontráramos cómo sociedad, que descubriéramos el gran poder que tenemos para organizarnos y trabajar unidos por un mismo objetivo. Hemos descubierto que no necesitamos a nuestra clase política y hemos confirmado lo que ya sospechábamos: no sirven para nada más que para estorbar, entorpecer y frenar nuestro potencial como sociedad.

 Y ahora, ¿qué sigue?

Hoy tenemos la gran responsabilidad de no caer en la trampa y que nuevamente los partidos políticos nos dividan con sus campañas electorales basadas en el desprestigio, no debemos permitir que logren esa coyuntura social de la que solo ellos se benefician y nos alejen de nuestro objetivo: mantenernos unidos y reconstruir nuestro país.

Lo estamos haciendo, estamos trabajando, tomará meses, quizá años, pero no perdamos este sentimiento, no perdamos las ganas de salvar a nuestro país de las garras de la corrupción y reconstruirlo bajo nuestros términos. La naturaleza nos sacudió el piso y nosotros estamos sacudiendo nuestras mentes.

No hablemos de un futuro poco probable, no digamos que podríamos, digamos que ¡podemos ser el mejor país del mundo! Ustedes, con su valentía, su cooperación, su solidaridad y su compromiso me han convencido de ello. Ustedes, mis vecinos, mis amigos, mis lectores, mis paisanos, me han hecho sentirme más orgullosa que nunca de ser mexicana.

¡Vamos México, que nada ni nadie puede detenernos!

Firma Marimar

En busca de las mejores cafeterías de la CDMX: Brown Caffeine Lab

Laura Barron
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Amante del americano y el soccer. Fit por decisión y pasión. Seguidora de series, aferrada a encontrar una nueva historia que me atrape día a día. Un poco loca, target de pocas cosas dirían algunos pero siempre orgullosa de lo que soy.
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 “El conocimiento es lo único que cuando lo compartes, crece”

Hace más de un año comenzamos un fascinante viaje para encontrar las mejores cafeterías de especialidad de la Ciudad de México, después de más de 20 lugares y miles de aprendizajes, hoy cerramos este ciclo con nuestra visita de Brown Caffeine Lab.

En busca de las mejores cafeterías de la CDMX: Brown Caffeine Lab

En el largo y divertido camino que nos llevó a conocer más de 20 cafeterías, descubrimos que el café es mucho más que una bebida. El café es historia, es pasión, es placer, es conocimiento, es unión, es solidaridad, es talento. Brown Caffeine Lab es una especie de radiografía sobre el mundo del café, desde sus paredes hasta su logo, todo es reflejo de lo que el café representa. Cada rincón, cada detalle del lugar inspira pasión, comparte conocimiento, exuda talento, genera placer.

Definitivamente no pudimos encontrar un mejor lugar para cerrar con este increíble viaje por el mundo del café. Gracias a Miguel y a Brown Caffeine Lab por crear este lugar, que es la unión perfecta de todo lo que encontramos a lo largo de nuestro camino por las mejores cafeterías de especialidad de la ciudad.

Gracias por recibirnos y deleitarnos con ese increíble Chemex lleno de sabor y de cuerpo que rápidamente se convirtió en el mejor que hemos probado; gracias por el increíble y apasionante paseo por el mundo del té; gracias por ese cremoso y perfecto capuccino.

Gracias a cada uno de los baristas que se tomó el tiempo de compartir con nosotros y prepararnos los más deliciosos cafés acompañados de pláticas entrañables; gracias a cada una de las cafeterías que nos abrieron las puertas y nos hicieron sentir como en casa. Y sobre todo, gracias por compartir con nosotros y nuestros lectores sus conocimientos y llenarnos de pasión por el café.

Y por su puesto, gracias a cada uno de ustedes por seguirnos, por sus comentarios y sugerencias; por ayudarnos a compartir el contenido y siempre llenarnos de buena vibra. Sin ustedes, nada de esto habría sido posible.

¡Muchas gracias!

Laura Barron y Marimar Durán en The Cucu Room

¿Por qué vivir en la Ciudad de México es una sentencia de muerte?

Marimar Durán
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Mi cabeza es un caos de ideas que solo logran acomodarse cuando escribo, es ahí, en donde del caos, nacen las estrellas.
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Vivir en la Ciudad de México se ha convertido en una sentencia de muerte prematura y no precisamente por la delincuencia.

¿Por qué vivir en la Ciudad de México una sentencia de muerte?

Fotografía propiedad de María del Mar Durán

Puedo parecer un poco dramática, pero después de pasar varias semanas fuera de esta enorme y caótica ciudad a la que he llamado mi hogar por 25 años, descubrí lo que es vivir sin dolores de cabeza; sin sufrir por lo menos una infección intestinal al mes; sin pasar 4 horas de mi día sentada frente a un volante haciendo corajes de dimensiones bíblicas.

Disfruté comer pollo de verdad, no esa carne amarillenta y de olor penetrante que tenemos aquí; poder caminar por una ciudad en la que el aire no huele a basura, en la que se pueden ver las estrellas por la noche y encontrar un parque en cualquier esquina.

Todo eso me hizo darme cuenta de la poca calidad de vida que nos ofrece la Ciudad de México, que siendo uno de los centros cosmopolitas más impresionantes del planeta, la hemos convertido en un hervidero de estrés, contaminación y enfermedades que nos consumen cada día.

Esta ciudad que enamora y sorprende a quienes la visitan por primera vez, es una auténtica selva de cemento en la que no cualquiera puede vivir y, mucho menos, sobrevivir.

  1. La sobrepoblación:

    Uno de los grandes problemas de nuestra ciudad y sus alrededores -aunque yo diría que es el principal-, es haber centralizado gran parte de la actividad económica y comercial del país dentro de su territorio, lo que se traduce en una sobre población que produce un sin fin de problemas que disminuyen enormemente nuestra calidad de vida y nuestra salud.

  2.  El caos vial:

    Tráfico hay en todas las grandes ciudades del mundo, eso no en ninguna novedad; el problema de la Ciudad de México es que el tráfico no es más que una de las muchas consecuencias del caos provocado por una estructura urbana que no ha sido diseñada para facilitar movilidad de los ciudadanos. Lo que aumenta la contaminación, el estrés y la frustración, y disminuye la calidad de vida.

  3. La contaminación:

    Diversos factores han hecho que la Ciudad de México se convierta en una cámara de gases tóxicos a los que nuestros cuerpos no se volverán inmunes por mucho que nos acostumbremos al ardor de ojos, a los dolores de cabeza y a las enfermedades en las vías respiratorias. El daño que la contaminación nos causa provoca serios problemas de salud a corto, mediano y largo plazo.

  4. Sobreproducción de alimentos:

    Este es uno de los principales problemas de la sobre población, y es que proveer de alimentos a poco más de 20 millones de personas no es cosa fácil, la alta demanda de productos obliga a la producción en masa, lo que significa, entre muchas cosas, la disminución en la calidad de los alimentos. La forma en la que se ha disparado el porcentaje de alergias e intolerancias alimentarias en la población, está ligada a la sobreproducción de alimentos.

  5. La falta de higiene:

    Nuestra ciudad se ha convertido en un auténtico basurero, no sólo porque los lugares en los que se juntan los desperdicios no están realmente diseñados para ello y porque la basura que producimos más de 20 millones de personas es demasiada, también está la falta de cultura sobre los beneficios de vivir en una ciudad limpia y lo contraproducente que es para nuestra salud caminar entre desechos y respirar los gases tóxicos que emergen de ellos. Por no hablar de la increíble cantidad de microbios y bacterias que terminan en la comida y el agua.

  6. Intolerancia y agresividad:

    No sé si es mi imaginación o ustedes también lo han notado, pero los ciudadanos de esta enorme y caótica metrópoli somos cada vez más intolerantes y agresivos. Ver gente golpeándose en las calles, peleándose por un lugar de estacionamiento, por un lugar en la fila del banco o del súper; gente insultándose y gritando en cualquier esquina de la ciudad, son espectáculos cada vez más comunes. Y aunque no lo justifico, es difícil que no estemos en ese estado de alteración viviendo en una ciudad que cada día nos arrebata un poco más de la de por sí diminuta calidad de vida que tenemos.

Podríamos defendernos diciendo que todas las grandes ciudades del mundo son iguales, pero hay importantes urbes que dan un gran ejemplo de que vivir en una no tiene por que ser sinónimo de mala calidad de vida.

Gracias por seguirme en Instagram y Twitter y compartirme sus opiniones.

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Lo que todos los chilangos quieren decirle a Miguel Ángel Mancera

Marimar Durán
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Mi cabeza es un caos de ideas que solo logran acomodarse cuando escribo, es ahí, en donde del caos, nacen las estrellas.
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Carta de una ciudadana a Miguel Ángel Mancera.

Lo que todos los chilangos quieren decirle a Miguel Ángel Mancera

Foto tomada de www.campeche.com.mx

El día de ayer todos amanecimos con la “novedad” que Miguel Ángel Mancera, Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, quiere ser presidente de México.

No es que no lo supiéramos, pero que él lo haya confirmado a viva voz, hizo que de pronto todo tuviera sentido, que aquellas ideas de conspiración absurdas que circularon en videos que se volvieron virales, ya no resulten tan absurdas, especialmente cuando el señor hace estas declaraciones mientras la ciudad, una vez más, se encuentra sumergida en una fase de contingencia.

Una infraestructura urbana que sufre cambios y remodelaciones que solo entorpecen la movilidad; un reglamento de tránsito lleno de absurdos; las mafias que controlan un transporte público carente de regulación y que son protegidas por el gobierno; obras en vías públicas nacidas de la corrupción, el abuso de poder y el tráfico de influencias; la carencia de un plan de desarrollo urbano sustentable y de cualquier plan de acción preventivo; todo desembocado en una crisis ambiental que está trastocando fuertemente la economía de la ciudad y la calidad de vida de sus habitantes.

Con tremenda lista en su currículum ¿es cómo usted pretende llegar a la presidencia? ¿dando de qué hablar y llamando la atención de los medios para darse a conocer a costa de la vida y el trabajo de millones de capitalinos que se han visto afectados por sus limitaciones y sus sueños de grandeza?

Querido Señor Mancera, todos sus gobernados -aunque por maldición de la democracia quienes no votamos por usted debemos aguantarlo- queremos informarle que su jefatura no es campaña electoral, que abusar de su poder y de los recursos de la ciudad para afectarnos a nosotros mientras mira fijamente a la silla presidencial, va en contra de su deber y de su moral -si es que aún le queda algo de ella-.

El sueldo que le pagamos con nuestros impuestos no es para que usted se siente a soñar con el día de ocupar el puesto grande, le pagamos por trabajar y por si no se ha dado cuenta, tiene mucho, pero mucho, trabajo que hacer.

Esta ciudad atraviesa por uno de sus momentos más críticos de los últimos años. No solo debemos lidiar con el caos cotidiano, las pérdidas económicas y la corrupción, que están más presentes que nunca, también estamos enfrentados ante una ola de violencia solo comparable con la vivida en los años noventas.

Y mientras tanto, usted soñando con vivir en Los Pinos, volar en el multimillonario avión presidencial y hacer giras por el mundo paseándose en palacios y castillos… Típico comportamiento de los gobernantes mediocres y enfermos de poder, quieren todo sin hacer nada y están dispuestos a lo que sea por conseguir lo que quieren.

Y usted no es distinto, al contrario, es demasiado parecido al resto; de hombres como usted está llena la política mexicana, de hecho, para desgracia de este pobre país, uno de ellos está ocupando la silla que usted tanto anhela.

México es un país con memoria a corto plazo, y lo más probable es que para el 2018 nadie recuerde su infame administración, pero con suerte, su mediocridad y gris personalidad lo harán pasar desapercibido para los votantes, por supuesto, solo en caso de que su partido y las “izquierdas” contemplen a tremendo fracaso -el que usted ha sido como Jefe de Gobierno- como su mejor candidato para llegar al alto mando por primera vez.

Si realmente quiere contender por la presidencia, sea inteligente y durante la campaña deje que su trabajo hable por usted, convierta a la Ciudad de México en el centro de atención, en el foco de todas las miradas, pero no por sufrir las peores crisis ambientales de su historia, en las que usted, con su afán de protagonismo, ha tenido mucho que ver.

Creer que generar mala publicidad es mejor que no dar de qué hablar, ha llevado a muchos como usted al fracaso y el anonimato, una miseria que ni todo el dinero robado puede consolar.

Así que piénselo, piénselo bien antes de seguir adelante con una estrategia mediática que está acabando con la poca reputación que le queda, desinflando sus niveles de popularidad y alejándolo cada vez más de su objetivo, mientras los capitalinos pagamos los platos rotos de su ambición.

Y tu, ¿qué le dirías a Miguel Ángel Mancera?

Gracias por leerme y ayudarme a compartir este post.

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