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Cómo saber cuando es momento de decirle adiós a nuestro perro

Marimar Durán
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Mi cabeza es un caos de ideas que solo logran acomodarse cuando escribo, es ahí, en donde del caos, nacen las estrellas.
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Decirle adiós a nuestro perro, nuestro hijo, nuestro mejor amigo, nunca será algo fácil.

Cómo saber cuando es momento de decirle adiós a nuestro perro

La semana pasada mi novio y yo vivimos un auténtico infierno. Después de unos días de ver a Baloo echado, sin querer comer y vomitando, creyendo que probablemente estaba empachado, de pronto descubrimos síntomas completamente anormales y que iban mucho más allá de un simple malestar.

Su respiración empezó a ser cada vez más rápida, su hocico -que suele tener manchas rosas- estaba pálido, sus encías y lengua también; y no solo eso, estaba frío, súper frío, aunque el no parecía sentirlo, por más que lo tapábamos y abrazábamos el seguía helado.

Con todo el susto del mundo lo llevamos a la único hospital veterinario que encontramos abierto en domingo. De un primer vistazo, decidieron hospitalizarlo para hacerle estudios.

Los preliminares de los estudios fueron solo un aviso del horrible diagnóstico que nos esperaba. Esa tarde empezó nuestra pesadilla. Nuestro cachorro de solo un año y nueve meses fue diagnosticado con una cardiopatía congénita en el lado derecho de su corazón que le provocó algo llamado estenosis pulmonar, además de una insuficiencia hepática.

El diagnóstico fue como un cubetazo de agua fría, pero saber que su esperanza de vida, si lograba salir de ese episodio, no era mayor a 6 meses, fue como un golpe seco en la boca del estomago, por algunos segundos nos quedamos sin aire.

Las primeras 72 horas fueron de un sufrimiento absoluto, Baloo no respondía a los tratamientos, cada visita lo veíamos más débil, más delgado, más resignado.

Pedimos una segunda opinión, creíamos qué tal vez el diagnóstico no era el correcto y por eso no estaba haciendo efecto el tratamiento; fuimos en busca de alguien que nos confirmara o desmintiera el diagnóstico, estábamos desesperados.

Cómo saber cuando es momento de decirle adiós a nuestro perro

Lo estaba paparazziando mientras chismeaba por la ventana y…

Comenzamos a pensar seriamente en la eutanasia. Ambos estábamos de acuerdo en algo, no queríamos que nuestro perro sufriera. Por mucho que nos doliera tomar una decisión así, no queríamos que nuestro egoísmo alargará la agonía de Baloo.

¿Será el momento de decirle adiós? ¿No es muy pronto para tomar esa decisión? ¿Y si esperamos un par de días más? ¿Y si solo estamos alargando su agonía? Y si aún no es su momento? ¿Pero si no lo hacemos ahora, después no será peor? ¿Si logra salir de esto, va a sufrir? Preguntas como esas pasaban por nuestra cabeza cada segundo del día.

Creo que los dos nos torturamos tanto pensándolo que llegamos a hablar sobre la posibilidad de que Baloo muriera de forma natural y la tranquilidad que sentiríamos de que él se fuera bajo sus propios términos.

El simple hecho de considerar la eutanasia como la mejor opción después de ver a nuestro perro tan malito y con un panorama nada prometedor sobre su calidad de vida, fue suficiente para que Baloo dijera “ni madres, ni crean que esto es todo para mí” y en cuestión de 2 días mejoro de una forma impresionante, empezó a comer, pudieron quitarle el oxígeno y, por fin, pudimos traerlo a casa.

De como creímos que iba a ser su vida a cómo es en realidad hasta ahora, la verdad hay mucha diferencia. No es que los veterinarios fueran unos exagerados, en realidad Bali tiene una enfermedad muy avanzada y su vida no es la de antes, pero tampoco parece un perro enfermo, no está tirado todo el día con cara de tristeza o malestar, en realidad el parece bastante feliz.

Camina por la casa, el jardín y el patio, chismea por doquier, su enfermedad no le impide emocionarse cuando nos ve, comer normalmente y hasta jugar un poco. Es verdad que ahora debemos estar más pendientes de él, no podemos dejarlo solo por mucho tiempo, debemos cuidar que no se agite mucho y cada cierto tiempo llevarlo a descansar para evitar la falta de oxígeno, también debemos darle un montón de medicinas a lo largo del día, por lo que el verdadero reto está siendo organizarnos para que el nunca este solo, darle sus medicinas a tiempo y que no se exagere con su actividad física.

Cómo saber cuando es momento de decirle adiós a nuestro perro

¡Me cacho en la movida!

Después de todo esto, puedo decirles que cuando se enfrenten a un diagnostico doloroso, siempre es importante buscar una segunda opinión y, sobre todo, analizar a conciencia el estado de su perrito. Con esta experiencia aprendí que ellos son los que nos dan la pauta para tomar decisiones que por muy dolorosas que sean son lo mejor para ellos.

No se trata de precipitarse, pero tampoco de alargar la agonía cuando ya no hay nada que hacer y el perrito está sufriendo.

Baloo se dio una segunda oportunidad que agradecemos infinitamente y nos dejó claro que no era su momento. Somos conscientes que su enfermedad es muy seria y mientras él no sufra, estaremos felices de tenerlo con nosotros y nos dedicaremos a llenarlo de amor y cuidados.

Muchas gracias por leerme y espero que mi historia sirva de ayuda para quienes estén pasando por un momento difícil con su perrihijo.

Nos leemos la siguiente semana, adioouus!

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