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¿Qué es más importante para ti, el trabajo, el sexo o la tecnología?

Daniel Alvarez

Daniel Alvarez

Apasionado por las buenas pláticas y los deportes, siempre busco el constante aprendizaje a través de un libro o viajando a donde apunte la chancla. Profesional en la industria logística pero incursionando en el mundo del marketing digital y relaciones públicas, en donde he encontrado una nueva pasión que incita mi creatividad.
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El trabajo, el sexo y la tecnología compiten por nuestra atención día a día ¿cuál llevará la delantera?

Sexo trabajo o tecnología

A simple vista la respuesta a esta pregunta parece obvia, a todos nos gusta el sexo y debería ser algo primordial y cotidiano en nuestra vida para mantenernos saludables. Desafortunadamente, varios estudios han demostrado que, durante los últimos 17 años, es decir a partir del nuevo milenio, la cantidad de relaciones sexuales en pareja promedio alrededor del mundo ha disminuido de casi 2 ocasiones por semana a 1.5 únicamente (en México es 1.7).

Por un lado, se menciona que una de las razones es por el aumento de las horas en promedio trabajadas diariamente (tomando en cuenta los días y horas trabajadas en un año), por ejemplo, en México ha pasado de 8 a 9 horas al día, en Estados Unidos de 7.5 a 8 y más dramáticamente en Asia, que ha pasado de 8.5 a casi 10 horas. Por otro lado, se considera que la existencia de múltiples formas de entretenimiento, como las plataformas de películas y series en “stream” o adicción a redes sociales también son un factor importante.

Un estudio realizado por la aplicación de citas casuales de moda JustDating señaló que el 48% de sus usuarios aseguraron sostener algún encuentro íntimo con alguien que conocieron por internet. Además, indicaron cuáles eran las actividades clave para mantener una vida sexual sana y activa;

  1. No llevar el trabajo a la casa

  2. Tratar de tener sexo de 2 a 3 veces por semana. Esto te pondrá de buen humor y serás más productivo en el trabajo.

  3. Experimentar algo nuevo en la cama al menos una vez al mes.

  4. No esperes a que el hombre tome la iniciativa, da igual quién empiece.

  5. Hablar abiertamente con tu pareja qué te gusta y qué no, no es bueno asumir.

Una de las ventajas de los países latinoamericanos, es que somos una cultura más afectuosa y somos más propensos al coqueteo y al contacto físico, como abrazos y besos al saludar y despedirnos, etc. lo cual difiere  mucho de culturas anglosajonas, escandinavas y asiáticas. También existe una fuerte relación entre el buen clima soleado de los países con la cantidad de interacciones sexuales de sus habitantes.

Actualmente existen posturas extremas en distintas regiones alrededor del mundo, por ejemplo, en algunos países asiáticos, en los cuales se busca fuertemente incrementar la tasa de natalidad, han empezado a implementar medidas como reducir las horas laborales para promover e incentivar las relaciones sexuales.

En cambio, la mayor parte de Europa sigue educando y facilitando múltiples opciones de métodos anticonceptivos a su población para que elijan con mayor libertad, ya que aumentar la tasa de natalidad no es una prioridad en este momento, especialmente después de la gran crisis migratoria que se presentó recientemente.

Así que ya lo sabes, tener una buena vida sexual trae muchos beneficios y ahora te toca a ti contribuir a subir la estadística en nuestro país .

Haz lo que te haga feliz y gana más que dinero

Brizia Herrerías
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Brizia Herrerías

Amante nata de la ridiculez, despistada porque sí, snapchatera de corazón y yogui para no enloquecer. Amo a los perros con todito mi ser. Mi familia, mi soporte, fuente de amor bonito y de ganas de seguir siempre hacia delante, porque para atrás ni para coger impulso.
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En estos últimos días he estado pensando seriamente en lo que me hace feliz y el porqué no hago de esto mi modo de vida. Estamos acostumbrados a vivir en un mundo en el que “necesitamos” infinidad de cosas para ser felices. La realidad es que no las necesitamos, pero sentimos que si no las tenemos entonces no somos tan felices.

Haz lo que te haga feliz y gana más que dinero_1

Imagen tomada de Pinterest

Ya sé que parece un poco trabalenguas el párrafo anterior, pero no encuentro una mejor manera de expresar lo que de repente mi mente me hizo caer en cuenta. En este planeta la felicidad cada día cobra más importancia, todos la buscamos, pero no todos están dispuestos a hacer todo lo necesario para vivir en ella. Sí, pensamos que teniendo el trabajo en el que nos paguen lo suficiente para comprar las cosa que nos gustan, la ropa que nos hace sentir bonito, con la que nos sentimos nosotros, los viajes, salidas a comer, cenar, por el café y demás, entonces seremos felices. Pues No.

Haz lo que te haga feliz y gana más que dinero_2

Imagen tomada de Pinterest

Me he dado cuenta en estos días de que por más dinero que ganes en algo que no te hace feliz, nunca será suficiente. No será suficiente porque no llena esa parte tan importante en nosotros, no nos llena el alma. No significa que porque obtengas una retribución económica por tu trabajo entonces serás feliz y todos tus problemas quedarán resueltos.

La vida no puede ser aguantar mala vibra por mantener un sueldo, malos tratos, horas de tráfico infernal, estrés al por mayor, que no valoren tu trabajo ni tu esfuerzo, que crean que por tener una jerarquía más alta pueden echar flojera y cargarte la mano. En fin, podría continuar con esto y no llegar a nada, pero lo importante es que sepan que la  vida es lo que decidimos hacer con ella.

Haz lo que te haga feliz y gana más que dinero_3

Imagen tomada de Pinterest

Utiliza todo tu potencial para crear algo que te haga feliz. Invierte tu tiempo en las actividades que más te llenen. Decídete a abandonar esa zona de confort en la que te falta “nada”. Haz que tu vida sea trabajar en tu propósito y el medio para lograrlo sea algo que disfrutes al máximo. Haz un cambio en el mundo, no te quedes esperando que la vida te sorprenda si te conformas y haces siempre lo mismo.

Gracias infinitas por leerme. Vive aquí y ahora. No olvides sonreír que tu sonrisa tiene poder. Ya sabes que soy de esas ridículas empedernidas y que me gusta estar en contacto contigo, no olvides seguirme en mis redes sociales y llenarme de amor bonito. Si quieres colaborar con nosotras escríbeme a briziaha@gmail.com besitos tronados, porque me gusta que suenen. ¡Chaobai!

5 formas en las que el celular está arruinando nuestras vidas

Marimar Durán
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Mi cabeza es un caos de ideas que solo logran acomodarse cuando escribo, es ahí, en donde del caos, nacen las estrellas.
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El celular nos está robando momentos, recuerdos, relaciones, trabajos… acumulamos miles de fotos de momentos que vivimos a medias.

5 formas en las que el celular está arruinando nuestras vidas

Foto tomada de Pinterest

No sé si a ustedes les pasa, pero a veces extraño aquellos tiempos en los que los celulares servían solo para llamar y mandar mensajes de texto; cuando aquellos aparatejos con tapa, pasaban gran parte del día reposando en los cinturones o en el fondo de una bolsa y no en las manos de las personas.

Desde hace tiempo empecé a analizar la dependencia que tenemos y la forma en la que han cambiado las cosas desde que podemos controlar nuestra vida a través de un teléfono. Y puedo confesar que he descubierto lo mucho que me molesta.

Vamos a tomar un café y lo primero que todos ponemos sobre la mesa es el celular, por supuesto, lo ponemos boca arriba para poder revisarlo a cada momento y justificarnos diciendo que estamos viendo la hora, ¡Ja! como si tuviéramos que desactivar una bomba y ver el reloj cada segundo. Interrumpimos la conversación para tomar fotos y obvio, subirlas a Instagram en el momento, no queremos que nuestros seguidores se queden sin dormir por la angustia de no saber que estábamos haciendo.

5 formas en las que el celular está arruinando nuestras vidas

Foto tomada de Pinterest

Nos están hablando, contándonos algo importante, pero si se prende la pantalla, automáticamente desviamos la vista valiéndonos gorro que la otra persona está hablándonos; nos entra una llamada, un mail o un mensaje y ya ni siquiera nos disculpamos y pedimos tiempo para responder, simplemente comenzamos a escribir y le decimos a la persona con la que estamos “sigue, te escucho” – y obvio, no escuchamos nada de lo que dice en los siguientes minutos-.

Nuestra nomofobia nos está arruinando la vida y ni siquiera somos capaces de darnos cuenta, como todo el mundo vive pegado a su celular, nos parece algo normal, pero déjenme deshilarles un poco el asunto y, probablemente, cuando terminen de leer este post verán su celular de otra manera.

5 formas en las que el celular está arruinando nuestras vidas

Foto tomada de Pinterest
  1. Profesionales obsesivos:

    ¿Te acuerdas cuando el trabajo no te seguía a todos lados? ¿Cuándo el baño era un lugar privado y las vacaciones eran para descansar? Bueno, pues ahora el trabajo ya no es de lunes a viernes de 8 am a 7 pm, ahora trabajamos 24/7, cualquier momento es bueno para mandar un mail, hacer llamadas “urgentes” y pedidos de último minuto. Hemos perdido la noción de tiempo y espacio, los momentos y lugares ya no tienen un objetivo central, hoy podemos hacer todo, a cualquier hora y en cualquier lugar. Bueno, ya ni enfermarnos podemos, hace unas semanas operaron a mi mamá de emergencia y una persona del trabajo no paro de hablarle, siempre argumentado que se trataba de una “emergencia”, valiéndole madres que ella acabará de salir del quirófano, ¡¡por favor!! ¡Qué falta de respeto creer que una persona tiene la obligación de respondernos hasta cuando está en un hospital sintiéndose de la patada!

  2. Profesionales cyberperezosos:

    Esta es la otra cara de la moneda, una cara que solo demuestra lo incongruentes que somos cuando del uso del celular se trata, y es que mientras el celular implica llevar la oficina y el trabajo a todos lados, también es el causante de que la productividad y efectividad profesional se vea afectada. Estudios hechos por Kaspersky Lab en diferentes países del mundo, mostró que la productividad de las personas se reduce hasta 26% cuando tienen cerca su teléfono móvil, de hecho, un estudio de la Universidad de Kansas concluyó que las personas pasan entre el 60% y el 80% de su jornada laboral practicando cyberloafing o cyberpereza -como tuvieron a bien nombrarlo en español- y que según la Universidad de Texas le representa a las empresas una perdida de hasta 85,000 millones de dólares al año. O sea, en nuestras horas de trabajo estamos distraídos con el celular, pero cuando deberíamos estar compartiendo con nuestra familia, pareja o amigos, no dudamos en responder ese “mail urgente” y, de paso, aprovechamos para echarle una revisada a Facebook, total, ya tenemos el trabajo de pretexto.

    5 formas en las que el celular está arruinando nuestras vidasFoto tomada de Pinterest
  3. Nuestra vida social digital:

    Mientras nuestro círculo social digital es cada vez más grande, el real es cada vez más pequeño, y esto, en gran medida, se debe a que ya casi no nos comunicamos con las personas que nos rodean. Podemos tener a nuestros amigos a un lado y preferimos usar el celular para interactuar con ellos. Un viaje con la familia es sinónimo de pasar más tiempo compartiendo fotos para que todo el mundo vea lo increíble que la estamos pasando, que disfrutando realmente del viaje. Lo mismo pasa cuando salimos, vamos a una fiesta o a comer unos tacos, es más importante subir la foto del taco y grabar un boomerang del taquero cortando el pastor, que hablar con nuestros acompañantes. Honestamente no entiendo porque en lugar de decir “voy a cenar con tal…” no decimos “voy con tal para hacernos compañía mientras revisamos nuestros celulares”.

  4. Amor internauta:

    Entras en un restaurante, el lugar está lleno parejas sentadas a la luz de las velas, no escuchas conversaciones, la música de fondo se pierde entre ruidos de cubiertos golpeándose y el ir de venir de los meseros, todos los comensales están con la cara metida en el celular ¿te resulta familiar esta escena? Bueno, pues así es el romance hoy en día. Las parejas ya no hablan entre sí y cuando lo hacen, es para comentar algo que vieron en Facebook. Y no creas que esas parejas son las únicas, tú mismo lo has vivido, has estado sentado, con la comida servida, esperando que tu pareja deje el teléfono; y si no lo has vivido, es probable que seas tú el que está revisando las últimas noticias de Twitter cuando deberías estar compartiendo con tu pareja.

    5 formas en las que el celular está arruinando nuestras vidasFoto tomada de Pinterest
  5. Todo se reduce a una pantalla:

    Podemos estar en una comida con la familia que no vemos muy seguido, en un reencuentro con amigos, en una viaje al otro lado del mundo o comprometiéndonos con alguien, no importa que tan único, soñado y esperado sea el momento, nosotros nos preocupamos más por compartirlo en las redes que por disfrutarlo. Cuantas veces te ha pasado que alguien te pregunta si te acuerdas de tal o cual cosa que paso en el cumpleaños al que fuiste la noche anterior y simplemente no lo recuerdas porque, probablemente, estabas posando para lograr tu mejor ángulo en tu nueva historia de Instagram en lugar de estar festejando con el cumpleañero.

El celular nos está robando momentos, recuerdos, relaciones, trabajos… acumulamos miles de fotos de momentos que vivimos a medias. Nos aislamos, dejamos de hacer cosas, de disfrutar.

Gracias por leerme y compartirme tus comentarios… Espero que después de leer este post dejes un poco tu celular y disfrutes más de las personas y los momentos que la vida te regala.

Los millennials, una generación de desertores

Marimar Durán
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Mi cabeza es un caos de ideas que solo logran acomodarse cuando escribo, es ahí, en donde del caos, nacen las estrellas.
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¿Qué es lo que lleva a los millennials a abandonar sus trabajos y proyectos de emprendimiento? ¿Es todo culpa de las empresas? 

Los millennials, una generación de desertores

Imagen tomada de apertura.com

Una vez más, esta nota comienza en una tarde de café con unas amigas en la que una de ellas nos contaba sobre algunos chavitos que trabajan en su oficina y de lo sorprendida que está de como siendo de la misma generación, los miembros más jóvenes han llegado muy lejos en su comportamiento laboral. 

Las tres que estábamos en la mesa somos parte de la generación del milenio, pero eso no nos impidió coincidir en que algo que caracteriza a muchos profesionales de nuestra generación es la pérdida de lo que comúnmente se llama sentido de responsabilidad, en gran medida, provocado por el ritmo de vida a gran velocidad que tenemos. 

No es necesario recurrir a miles de estudios, artículos y estadísticas, basta con voltear a nuestro alrededor para notar que el abandono voluntario de trabajos y emprendimientos en nuestra generación es increíble, el millennial promedio, a los 25 años, ya suma 3 o 4 trabajos en los que su estancia no es mayor a un año.

Querer mejores condiciones de trabajo, más libertades, empresas menos rigoristas y mayores oportunidades de crecimiento, son algunas de las cosas que lo millennials buscamos y me parecen excelentes, y  aunque la gran mayoría de los estudios sobre deserción laboral apuntan a las empresas como principales responsables acusándolas de no llevar un proceso de modernización más rápido, a mi me parece que el problema no está solo en ellas.

Nuestra generación vive de prisa, los planes a largo plazo implican un periodo menor a un año, y aunque las empresas intenten adaptarse a esta frenética necesidad de cambio, hay objetivos que implican un proceso de dos, tres o hasta cinco años y pues no, no solemos tener la paciencia para esperar. 

En nuestra generación todo lo queremos para ayer. Algunos no han terminado de adaptarse a un trabajo cuando ya quieren el puesto directivo; emprenden y quieren un negocio exitoso en cuestión de meses; abren un canal de YouTube y quieren tener la vistas de Yuya al tercer video; en pocas palabras,  crean expectativas demasiado grandes a corto plazo y cuando ven que las cosas no son tan rápidas como esperaban, simplemente desertan. 

Otra de las razones más comunes para el abandono de un trabajo es la mala relación con jefes o figuras de autoridad. Es verdad que muchas veces quienes están en los puestos más altos carecen de liderazgo y son producto de los malos sistemas de selección internos de las empresas, pero aquí también interviene el factor generacional, ya que, un problema puntual que denuncian muchas organizaciones sobre la contratación de millennials es, en pocas palabras, su sentido de superioridad.

Lo sabemos todo, somos los mejores en lo que hacemos, nadie puede enseñarnos nada, no necesitamos experiencia porque nacimos con ella. Y es aquí donde está el segundo gran error, cuando no hay humildad ni ganas de aprender, se cometen más errores, los problemas crecen, la situación se complica hasta el punto en que desertar es el camino más fácil. 

El constante abandono de trabajos y proyectos, no sólo genera una inestabilidad económica y profesional, el mayor problema es que esto se convierte en un estilo de vida, en una especie de modus operandi que ayuda a la pérdida del sentido de compromiso y responsabilidad a largo plazo.

En el mundo millennial, las prioridades son moneda de cambio, se apuesta todo por algo y a la primera complicación, simplemente se huye. La falta de sentido de responsabilidad, la prisa por vivir, mezclada con el sentido de superioridad que nos hace creer que tenemos derecho a todo, es la combinación perfecta para un desastre.

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