Un pedacito de Italia en el Centro de Tlalpan

El Centro de Tlalpan esconde increíbles sorpresas, entre ellas, un delicioso restaurante italiano tradicional que me ha robado el corazón y que se ha convertido en todo un descubrimiento sureño. Hace 3 años me estrené como sureña después de haber pasado mis primeros 24 años de vida al poniente de la Ciudad de México. La zona sur fuera un completo misterio para mi, el cambio me resultó un poco drástico. 

Lo más al “sur” que conocía y dominaba era Mixcoac, que ahora me resulta céntrico -porque en realidad lo es-. La Del Valle y anexas me resultaban un laberinto de Ejes y edificios, Coyoacán era un destino turístico para mi; San Jerónimo y el Pedregal los conocía muy de pasadita, de Coapa ni les platico, era un reino desconocido para mí. Xochimilco ni lo conocía -es una vergüenza, lo sé-.

Un pedacito de Italia en el Centro de Tlalpan

El Centro de Tlalpan fue todo un descubrimiento. Un pequeño pueblo colonial perdido en la gran urbe. Calles empedradas, casas antiguas con enormes ventanas al pie de las pequeñas banquetas plagadas de árboles que se unen creando un techo natural.

Una pequeña plaza, enmarcada por una antigua construcción que alberga las oficinas de la delegación Tlalpan, en la que cada fin de semana los sones y los bailarines de danzón se dan cita, mientras los vendedores de esquites y churros complacen antojos.

A espaldas de la plaza está el mercado,  con sus sabores y colores típicos. Extendidas entre las banquetas, están las artesanías que te llevan hasta la entrada del Museo de la delegación, cruzando la calle se asoma una puerta con un pintoresco letrero que anuncia “Dolce Amore, pasta e vino“.

Por un momento mi imaginación viajó a las calles de Roma llenas de pequeños lugares así, familiares y acogedores que prometen la mejor pizza o pasta de toda la Ciudad. Era como si en medio del más puro colonialismo se hubiera abierto una puerta directo a Italia.

Después de meses de pasar y decir que tenía que ir, por fin lo hice y no me arrepentí.

Las empanadas de mozzarella y prosciutto son la mejor opción para distraer el hambre mientras decides que pedirás. El carpaccio de salmón, un clásico y fresco antipasto; pero si no puedes decidir entre carpaccio de salmón ahumado, el de res o un plato de prosciutto, puedes pedir la Canasta Parmigiana Dell’ Imperatore en que vienen con las 3 opciones acompañadas de queso de cabra, ensalada y aceitunas, una delicia.

La sopa de alubia con prosciutto, Fagioli Alla Toscana, me recordó a los inviernos con la abuela. La pasta, el risotto y la pizza a los 4 quesos para mi son basiquísimos y no me decepcionaron para nada. Los canelones rellenos de salmón en salsa cremosa son un espectáculo. La lasaña no es mi plato favorito pero debo aceptar que estaba muy rica.

Mi plato favorito de la comida italiana es la pasta Alla Carbonara, una receta que para muchos resulta difícil de hacer por la dificultad que representa darle un toque cremoso usando huevo crudo sobre la pasta caliente, y aunque cada cocinero tiene su técnica, lo cierto es que no debe usarse crema ni ningún producto lácteo, por lo que pocos lugares logran acercarse a la original.

Un pedacito de Italia en el Centro de Tlalpan

Mi favorito 💜

A pesar de la dificultad que representa, la Carbonara de Dolce Amore es la mejor lograda que he probado en México, su cremosidad es la adecuada, ligera y consistente a la vez, los pedazos de tocineta frita, crocante por fuera y suave por dentro, le dan ese condimento y textura especial. Y ni hablar de la pasta artesanal que, sin duda, le da el toque perfecto.

Dolce Amore fue un descubrimiento tan grande como el mismo Centro de Tlalpan, su carta es muy completa y hay para satisfacer cualquier antojo. El lugar es muy acogedor y el servicio es excepcional. Un lugar perfecto para una cita casual o una tarde familiar. #CucuPlaces

Dirección: Congreso 2A, Colonia Tlalpan Centro.

Teléfono: 4171 9815

Firma Marimar

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Mi cabeza es un caos de ideas que solo logran acomodarse cuando escribo, es ahí, en donde del caos, nacen las estrellas.
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