Véndele a la mente, no a la gente

Véndele a la mente, no a la gente 1

Si no te dedicas a las ventas, no pases de largo, este libro también es para ti y en el camino descubrirás que vender es algo que todos hacemos a diario y no siempre lo hacemos bien. Véndele a la mente, no a la gente es el libro que consagro a Jürgen Klaric como el mejor vendedor del mundo y en el que comparte el secreto que lo ha llevado al éxito, el Neuromarketing. 

Tal vez no, o tal vez si vendas casas, coches, softwares especializados, tratamientos estéticos o celdas solares, tal vez vives de ofrecer algún producto o servicio, tal vez no, pero seguro que si te enfrentas a situaciones en las que debes vender tus ideas, tus habilidades o tu potencial.

Vender es algo que no siempre lleva implícito un intercambio comercial -aunque parezca difícil de creer- y los seres humanos nos enfrentamos a situaciones constantes de venta y no siempre hacemos muy bien la chamba, no porque carezcamos de habilidades natas, sino más bien, o al menos eso descubrí al leer este libro, porque no conocemos la naturaleza y el funcionamiento de nuestra propia mente.

Véndele a la mente, no a la gente

A los humanos nos encanta creer que cuando tomamos una decisión lo hacemos de la forma más racional y objetiva -aunque la realidad es muy diferente y leyendo el libro lo descubrirán-especialmente cuando compramos algo, ya sea un producto, un bien, un servicio o una idea, la única forma en la que podemos sentirnos seguros y orgullosos de una compra es teniendo a la mano los motivos más racionales.

Cuando me preguntaron por qué compré un Fiat 500 en lugar de un Swift o un Fit, me deje ir como hilo de media con una lista de cosas prácticas y racionales: precio, autonomía, conectividad, tamaño, comodidad, etc… en cuanto me dijeron que todo eso lo tenían los otros coches y que incluso eran más económicos, acepte formalmente que había comprado el coche y me había salido un poquito de mi presupuesto porque tiene más onda traer un Fiat 500, es un clásico europeo que además de practicidad y comodidad, vende elegancia y una mezcla perfecta entre modernidad y diseño italiano vintage que lo hace único dentro de su gama.

Es un coche que me hace sentir única -aunque hay miles en la calle- y eso gracias a un excelente vendedor que me dijo, ¡el 500 eres tú en coche! -para los que no me conocen, soy un tanto pequeña y amo las cosas vintage; además, según yo, mi color favorito al único coche que se le ve bien es al Fiat 500- y automáticamente nació en mi el instinto de pertenencia, ¡tenía que tener ese coche!

Así que bueno, yo buscaba motivos racionales que justificaran mi compra y me hicieran sentir orgullosa de haber tomado la decisión correcta y el vendedor me dio esas herramientas, pero también activo mis instintos de supervivencia diciéndome cómo este coche me iba ayudar a ser más productiva con algo tan sencillo como la reducción de tiempo para encontrar lugar de estacionamiento o el ahorro de gasolina; y no olvido hacer una asociación emocional positiva en mi, que fue clave para lograr la venta.

Neuromarketing puro y duro

¿Por qué hay mujeres encaprichadas con un anillo Tiffany y hombres dispuestos a pagar el doble y hasta el triple por un diamante igual al de otra joyería, solo porque viene en una caja azul?

Se llama neuromarketing y la famosa casa joyera supo utilizar los instintos más primitivos del ser humano y convertirlos en un deseo sofisticado.

En este momento deben estar pensando que el capricho de un anillo tiffany es exclusivo de la mujer, por el simple hecho de decir ¡tengo un anillo Tiffany! pero el asunto va mucho más allá.

Comprar una joya que en calidad puede no diferenciarse de otras, pero que es reconocida por costosa, cubre una necesidad masculina de los más primitiva: marcar su territorio, hacer visible que esa mujer tiene un proveedor, un proveedor que trabaja, que brinda protección, seguridad y hace a su mujer sentir única y apreciada.

En el caso de las mujeres queremos un anillo de compromiso caro, superficialmente creemos que es por puritita presunción, pero en la mente emocional, una joya de compromiso representa la seguridad y la protección que ese hombre puede brindarle; mientras que en la mente primitiva, una joya cara representa una protección económica, un objeto al cual recurrir para subsistir en caso de que el proveedor falte.Véndele a la mente, no a la gente

Suena un poco animal el tema, pero así funciona el cerebro humano y no en vano hay tantas y tantas empresas que venden productos o servicios que en estricto rigor no son de primera necesidad y son increíblemente exitosas. Hoy no basta con hablar bonito, decir cosas diferentes o hacer publicidad ingeniosa, en un mundo tan globalizado, para vender hay que ir mas allá.

No importa el producto, servicio o idea que vendas, si conoces el funcionamiento del cerebro humano y el valor real que tiene ante la mente humana lo que estás vendiendo, puedes ser increíblemente exitoso.

En este libro encontrarás información sobre el funcionamiento del cerebro humano, la forma en la que se divide, sus procesos y su comportamiento al momento de hacer una compra; los diferentes valores de venta y las categorías de negocio que entran en cada uno, así como consejos súper prácticos que puedes aplicar de manera instantánea y estarás listo para venderle a la mente y no a la gente.

Sin duda, el mejor libro de negocios que he leído en los últimos años.

Calificación: ⭐⭐⭐⭐⭐ de 5.

Firma Marimar

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Cafeinómana, bibliófila y enoclofófica. Amante de la comida, novia feliz y madre orgullosa de 3 perri-hijos. Escribo por diversión 😉
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