Cómo saber cuando es momento de decirle adiós a nuestro perro

Decirle adiós a nuestro perro, nuestro hijo, nuestro mejor amigo, nunca será algo fácil.

Cómo saber cuando es momento de decirle adiós a nuestro perro

La semana pasada mi novio y yo vivimos un auténtico infierno. Después de unos días de ver a Baloo echado, sin querer comer y vomitando, creyendo que probablemente estaba empachado, de pronto descubrimos síntomas completamente anormales y que iban mucho más allá de un simple malestar.

Su respiración empezó a ser cada vez más rápida, su hocico -que suele tener manchas rosas- estaba pálido, sus encías y lengua también; y no solo eso, estaba frío, súper frío, aunque el no parecía sentirlo, por más que lo tapábamos y abrazábamos el seguía helado.

Con todo el susto del mundo lo llevamos a la único hospital veterinario que encontramos abierto en domingo. De un primer vistazo, decidieron hospitalizarlo para hacerle estudios.

Los preliminares de los estudios fueron solo un aviso del horrible diagnóstico que nos esperaba. Esa tarde empezó nuestra pesadilla. Nuestro cachorro de solo un año y nueve meses fue diagnosticado con una cardiopatía congénita en el lado derecho de su corazón que le provocó algo llamado estenosis pulmonar, además de una insuficiencia hepática.

El diagnóstico fue como un cubetazo de agua fría, pero saber que su esperanza de vida, si lograba salir de ese episodio, no era mayor a 6 meses, fue como un golpe seco en la boca del estomago, por algunos segundos nos quedamos sin aire.

Las primeras 72 horas fueron de un sufrimiento absoluto, Baloo no respondía a los tratamientos, cada visita lo veíamos más débil, más delgado, más resignado.

Pedimos una segunda opinión, creíamos qué tal vez el diagnóstico no era el correcto y por eso no estaba haciendo efecto el tratamiento; fuimos en busca de alguien que nos confirmara o desmintiera el diagnóstico, estábamos desesperados.

Cómo saber cuando es momento de decirle adiós a nuestro perro

Lo estaba paparazziando mientras chismeaba por la ventana y…

Comenzamos a pensar seriamente en la eutanasia. Ambos estábamos de acuerdo en algo, no queríamos que nuestro perro sufriera. Por mucho que nos doliera tomar una decisión así, no queríamos que nuestro egoísmo alargará la agonía de Baloo.

¿Será el momento de decirle adiós? ¿No es muy pronto para tomar esa decisión? ¿Y si esperamos un par de días más? ¿Y si solo estamos alargando su agonía? Y si aún no es su momento? ¿Pero si no lo hacemos ahora, después no será peor? ¿Si logra salir de esto, va a sufrir? Preguntas como esas pasaban por nuestra cabeza cada segundo del día.

Creo que los dos nos torturamos tanto pensándolo que llegamos a hablar sobre la posibilidad de que Baloo muriera de forma natural y la tranquilidad que sentiríamos de que él se fuera bajo sus propios términos.

El simple hecho de considerar la eutanasia como la mejor opción después de ver a nuestro perro tan malito y con un panorama nada prometedor sobre su calidad de vida, fue suficiente para que Baloo dijera “ni madres, ni crean que esto es todo para mí” y en cuestión de 2 días mejoro de una forma impresionante, empezó a comer, pudieron quitarle el oxígeno y, por fin, pudimos traerlo a casa.

De como creímos que iba a ser su vida a cómo es en realidad hasta ahora, la verdad hay mucha diferencia. No es que los veterinarios fueran unos exagerados, en realidad Bali tiene una enfermedad muy avanzada y su vida no es la de antes, pero tampoco parece un perro enfermo, no está tirado todo el día con cara de tristeza o malestar, en realidad el parece bastante feliz.

Camina por la casa, el jardín y el patio, chismea por doquier, su enfermedad no le impide emocionarse cuando nos ve, comer normalmente y hasta jugar un poco. Es verdad que ahora debemos estar más pendientes de él, no podemos dejarlo solo por mucho tiempo, debemos cuidar que no se agite mucho y cada cierto tiempo llevarlo a descansar para evitar la falta de oxígeno, también debemos darle un montón de medicinas a lo largo del día, por lo que el verdadero reto está siendo organizarnos para que el nunca este solo, darle sus medicinas a tiempo y que no se exagere con su actividad física.

Cómo saber cuando es momento de decirle adiós a nuestro perro

¡Me cacho en la movida!

Después de todo esto, puedo decirles que cuando se enfrenten a un diagnostico doloroso, siempre es importante buscar una segunda opinión y, sobre todo, analizar a conciencia el estado de su perrito. Con esta experiencia aprendí que ellos son los que nos dan la pauta para tomar decisiones que por muy dolorosas que sean son lo mejor para ellos.

No se trata de precipitarse, pero tampoco de alargar la agonía cuando ya no hay nada que hacer y el perrito está sufriendo.

Baloo se dio una segunda oportunidad que agradecemos infinitamente y nos dejó claro que no era su momento. Somos conscientes que su enfermedad es muy seria y mientras él no sufra, estaremos felices de tenerlo con nosotros y nos dedicaremos a llenarlo de amor y cuidados.

Muchas gracias por leerme y espero que mi historia sirva de ayuda para quienes estén pasando por un momento difícil con su perrihijo.

Nos leemos la siguiente semana, adioouus!

¿Se puede ser feliz en un matrimonio sin hijos?

Solemos creer que un matrimonio sin hijos no puede ser feliz, que está incompleto, pero ¿qué tan cierto es?

¿Se puede ser feliz en un matrimonio sin hijos?

La mayoría de nosotros hemos crecido escuchando a familiares y amigos que el tener hijos una vez que encontraste a tu media naranja es obviamente el siguiente paso en tu vida adulta. Pocas personas se atreven a pensar en algo diferente, y quien lo hace, generalmente no lo expresa por temor a ser tachado de egoísta o amargado(a). Generalmente se asume que una pareja feliz está “incompleta” si no ha procreado o no tiene planes de hacerlo, inclusive se le llega a ver con lástima sin realmente considerar cuáles son las verdaderas razones detrás de esa decisión.

Un estudio realizado por la aplicación de citas formales SweetRing reveló que hasta un 22% de sus usuarios expresaron su deseo de vivir con su pareja el resto de su vida sin necesidad de tener hijos, ya que es posible ser feliz disfrutando de muchas ventajas que eso significa.

Estas fueron las principales razones que expresaron los participantes del estudio por las que se puede ser feliz en un matrimonio sin hijos:

  1. Estabilidad económica porque hay dos ingresos de personas activas y sin la necesidad de gastar en nadie más que ellos mismos, generalmente alcanza hasta para varios lujos.

  2. Viajar más y tener mayor flexibilidad de horario para realizar actividades recreativas y deportivas.

  3. Menos estrés ya que al tener hijos, los padres suelen estar muy preocupados por sus hijos en todo momento.

    ¿Se puede ser feliz en un matrimonio sin hijos?

  4. Sexo más frecuente ya que no existe el desgaste físico de cuidar a los hijos además del trabajo, por otro lado, no hay nadie a quien despierte a mitad de la noche.

  5. Se tiene mejor salud al poder dormir mejor y no tener ese estrés extra.

  6. Romper ese mito que los hijos pueden unir matrimonios, aún en dificultades.

Otro estudio realizado en el Reino Unido con una muestra de más de diez mil personas analizó el modo de vida, así como la felicidad reflejada y expresada de cada participante y llegó a la conclusión que los abuelos y tíos suelen ser significativamente más felices que los padres.

En el 2009, el New York Times publicó que la calidad de un matrimonio o una relación de pareja es frecuentemente mejor antes de la llegada de los hijos, tomando en cuenta la convivencia diaria, satisfacción de pareja y tiempo que pasan juntos.

¿Se puede ser feliz en un matrimonio sin hijos?Evidentemente las parejas que deciden tener hijos y son felices con ellos tienen todo mi reconocimiento y respeto ya que no es tarea fácil y es algo admirable. Lo importante es respetar igualmente las decisiones de quienes aceptan que tener hijos no es para ellos, ya que es igual de válido. Siendo una decisión tan sensible, es fundamental hablarlo con tu pareja desde una etapa temprana de la relación ya que seguramente propiciará mucho de que hablar y ponerse de acuerdo.

Haz lo que te haga feliz y gana más que dinero

En estos últimos días he estado pensando seriamente en lo que me hace feliz y el porqué no hago de esto mi modo de vida. Estamos acostumbrados a vivir en un mundo en el que “necesitamos” infinidad de cosas para ser felices. La realidad es que no las necesitamos, pero sentimos que si no las tenemos entonces no somos tan felices.

Haz lo que te haga feliz y gana más que dinero_1

Imagen tomada de Pinterest

Ya sé que parece un poco trabalenguas el párrafo anterior, pero no encuentro una mejor manera de expresar lo que de repente mi mente me hizo caer en cuenta. En este planeta la felicidad cada día cobra más importancia, todos la buscamos, pero no todos están dispuestos a hacer todo lo necesario para vivir en ella. Sí, pensamos que teniendo el trabajo en el que nos paguen lo suficiente para comprar las cosa que nos gustan, la ropa que nos hace sentir bonito, con la que nos sentimos nosotros, los viajes, salidas a comer, cenar, por el café y demás, entonces seremos felices. Pues No.

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Imagen tomada de Pinterest

Me he dado cuenta en estos días de que por más dinero que ganes en algo que no te hace feliz, nunca será suficiente. No será suficiente porque no llena esa parte tan importante en nosotros, no nos llena el alma. No significa que porque obtengas una retribución económica por tu trabajo entonces serás feliz y todos tus problemas quedarán resueltos.

La vida no puede ser aguantar mala vibra por mantener un sueldo, malos tratos, horas de tráfico infernal, estrés al por mayor, que no valoren tu trabajo ni tu esfuerzo, que crean que por tener una jerarquía más alta pueden echar flojera y cargarte la mano. En fin, podría continuar con esto y no llegar a nada, pero lo importante es que sepan que la  vida es lo que decidimos hacer con ella.

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Imagen tomada de Pinterest

Utiliza todo tu potencial para crear algo que te haga feliz. Invierte tu tiempo en las actividades que más te llenen. Decídete a abandonar esa zona de confort en la que te falta “nada”. Haz que tu vida sea trabajar en tu propósito y el medio para lograrlo sea algo que disfrutes al máximo. Haz un cambio en el mundo, no te quedes esperando que la vida te sorprenda si te conformas y haces siempre lo mismo.

Gracias infinitas por leerme. Vive aquí y ahora. No olvides sonreír que tu sonrisa tiene poder. Ya sabes que soy de esas ridículas empedernidas y que me gusta estar en contacto contigo, no olvides seguirme en mis redes sociales y llenarme de amor bonito. Si quieres colaborar con nosotras escríbeme a briziaha@gmail.com besitos tronados, porque me gusta que suenen. ¡Chaobai!

Una boda por planear: NOS CASAMOS!

Después de mas de un año de planeación, ¡nos casamos!

Y VIVIERON FELICES PARA SIEMPRE!

Esa famosa e iconica frase ha sido el final de muchos cuentos de hadas y el inicio de muchas historias felices, y espero que la nuestra no sea la excepción.

Si han seguido este blog, sabrán que hace más de un año, después de una hermosa propuesta, empecé a planear la boda de mis sueños.

Después de tanto estrés, frustración, enojos, mucho tiempo, sudor, esfuerzo y dinero, llegó el día que mi ahora esposo y yo tanto esperábamos, y déjenme decirles que fue todo lo que esperaba y mucho más.

Nuestra boda empezó el viernes 19 de mayo cuando con la familia que había viajado de varias partes de mundo tomamos carretera al hotel y jardín donde sería la boda.

Después de una rica comida, un chapuzón y un merecido masaje, nos preparamos para un coctel para recibir a una parte muy importante de nuestros invitados.

El coctel fue todo un éxito, hasta que el clima hizo de las suyas. Bien dicen que la lluvia en una boda es señal de suerte y un matrimonio feliz, por lo que después de la tormenta que cayó espero que nuestro matrimonio sea feliz y duradero.

Entre rayos, truenos, granizo y demasiada lluvia, nos fuimos cada uno por separado a nuestros respectivos cuartos a pasar lo que sería nuestra última noche de solteros.

A pesar de lo que mucha gente me dijo y yo pensé, esa noche, dormí como bebé.

Llegó el día y este empezó muy temprano, o por lo menos para mí. La maquillista llegó a las 7:30 y desde esa hora no paramos. Mi cuarto se convirtió en un salón de belleza, un vestidor, una pasarela de damas y gente.

Cuando menos me di cuenta eran las 12 del día, y eso solo significaba que faltaba nada para que todo empezará. Llegaron las wedding planners, la fotografa, el videografo, la familia, las damas, los damos y el show comenzó.

Los invitados llegaron, nunca sabré si todo lo que planee para su recepción se llevó acabo; sin embargo, todos me dicen que desde que llegaron todo estuvo muy bien.

El cortejo se formó, él, los padrinos, las damas, los damos, los pajes, mi papá y yo. La música empezó y ahora si esto era real.

Mientras caminaba hacia el altar, veía la cara de todas aquellas personas que estaban ahí para celebrar nuestro amor, levanté la mirada y lo vi; nunca olvidaré la cara de Jacobo cuando me vio.

¿Alguna vez han visto la película de 27 bodas?, en esta película mencionan que la mejor parte de una boda es la cara de novio al ver llegar a su novia y próxima esposa, una cara de asombro, alegría y mucho amor.

Las lágrimas no faltaron, además de nosotros, muchos de nuestros invitados no pudieron contener esa lagrimita traicionera.

Las lecturas, el lazo, la biblia, las arras y los anillos, la promesa y un yo acepto que se quedará en nuestras memorias para siempre.

Entre aplausos, pétalos y burbujas, Jacobo y yo dimos nuestros primeros pasos como marido y mujer… el estrés y nervios se habían esfumado, era hora de festejar.

Después de la ceremonia, nuestros invitados se fueron a disfrutar de un refrescante coctel, mientras a él y a mí nos tomaban las fotos que por siempre plasmarán el mejor día de mi vida.

Una hora de fotos pasó de volada, era hora de hacer nuestra entrada triunfal. La música empezó a sonar mientras nosotros atravesábamos uno de los jardines más bonitos de Jiutepec, Morelos.

No todo es perfecto en esta vida, y a pesar de tanta logística, meses de planeación; debido a la tormenta del día anterior tuvimos problemas con la luz, el audio y la música. Ya se imaginarán mi estrés, mi frustración y mi enojo.

Por suerte todo se solucionó, poca gente se dio cuenta de lo que había pasado y la fiesta comenzó.

Más de un año de planeación, miles de mails, cientos de detalles, se resumieron en 13 horas de continua fiesta y celebración. Jaco y yo bailamos toda la noche hasta que nos corrieron.

Nuestro baile, nuestros padres, el ramo, la liga y el mariachi. Mi vestido y su traje lucieron hasta que se rompieron.

Hace poco leí un post que decía “Reemplazaron su fiesta de boda por un viaje a 21 destinos mundiales”; cada quien hace lo que quiere para festejar su amor; sin embargo yo les puedo decir que yo no cambiaría ese día, esa emoción, ese cariño que se sentía, esa diversión por nada.

Yo sé que hoy en día casarse es muy costoso y muchos creerán que innecesario; pero tanto Jaco como yo estamos convencidos de que tenemos toda una vida para viajar y no nos arrepentimos de haber compartido ese gran día con toda la gente que nos quiere, con aquellas personas que nos han visto crecer como personas y como pareja, con aquellas personas que creen en nuestro amor y nos han y dan su apoyo y amor incondicionalmente.

Mi boda no fue perfecta, pero lo fue para nosotros. Muchas gracias a todas aquellas personas que hicieron el esfuerzo de asistir, a aquellas personas que fueron parte, que nos ayudaron y que se divirtieron con nosotros.

Una vez más, muchas gracias por leernos. Si tienes algún comentario al respecto, no dudes en contactarnos; si tienes preguntas escribe en los comentarios.
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